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Se fortalece la propuesta de los secaderos tipo barbacuá

Jóvenes productores, responsables de secaderos tipo barbacuá, iniciaron el proceso para conformar una asociación con el objeto de posicionar en el mercado la yerba artesanal que elaboran. Convencidos de que pueden continuar la tarea iniciada por sus padres y abuelos, hace más de un año comenzaron a reunirse para evaluar de qué manera podían revalorizar su producto. Y cerraron el año con un encuentro en Florentino Ameghino, a la que se sumaron técnicos del Ministerio del Agro y Producción, Instituto Nacional de Tecnología Industrial, de la Facultad de Ingeniería de la UNAM y el intendente de ese municipio, Mario Konopka, donde se acordó un plan de trabajo para el 2011.

En la ocasión se definió que la facultad de Ingeniería y el INTI trabajarán en mejorar el sistema de combustión de los secaderos para evitar el exceso de humo; la Subsecretaría de Industria de la provincia brindará capacitaciones con el fin de seguir un protocolo de elaboración de yerba mate canchada y el gobierno provincial aportará asistencia financiera para mejorar las condiciones de estos establecimientos. De esta manera, los pequeños productores tendrán la posibilidad de ingresar al mercado yerbatero con una infusión diferenciada y de buena calidad, que conseguirá mejores precios.




Elaboración artesanal
Este organigrama de tareas abre un nuevo panorama a los propietarios de secaderos tipo barbacuá, que en su mayoría son jóvenes que lo heredaron de sus padres. Tal es el caso de Guillermo Grudke, quien contó que su papá construyó la planta hace 35 años y en ese lapso se hicieron solo algunas refacciones. Y como no cuentan con los recursos necesarios trabajan en forma discontinuada. Aunque su deseo es mantener este proyecto por muchos años.



 



Otro de los jóvenes emprendedores que se sumó es Richard Burge, quien pretende mantener el secadero de sus abuelos. Recordó que hace un año y medio se reúnen con el objetivo de revalorizar la yerba de barbacuá y que el problema enfrentado fue la falta de reconocimiento como producto diferenciado. “No podemos competir en el mercado actualmente”, se lamentó. Entonces consideraron que “puede ser una alternativa y mejor valuada si mejoraban el proceso de elaboración y las condiciones edilicias y de equipamiento”.



 



La idea no es competir con los grandes industriales que poseen marcas reconocidas, sino apuntar a un consumidor exigente y dispuesto a pagar un precio más elevado por un producto artesanal. Así lo hizo expuso Hugo Friediemberg, al comentar que “esto es una actividad familiar, pero ahora queremos mejorar lo que hacemos para poder competir con otras yerbas”.



 



Para el diputado provincial Ricardo Maciel, quien promovió el encuentro, “hay muchos tomadores de mate que buscan este tipo de productos, que no piensan en el precio”. Por ello entiende que “es una oportunidad para aprovecharla, empezando por identificar las falencias que tiene la infraestructura y ver de qué manera se puede ayudar a hacer esas correcciones”.



 



Si bien, “en volumen no producen mucho, están en los dos millones de kilos de yerba, el  impacto en lo local es alto porque significa un ingreso económico importante para los pequeños productores y los municipios donde están radicadas esas industrias”, observó Maciel.



 

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