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POSADAS

Siempre hubo luchadores por el crecimiento y siempre detractores

Como puede observarse hoy, hay quienes empujan acciones y obras a favor del crecimiento y la mejor calidad de vida de la población y siempre hay quienes se oponen con argumentos baladíes e intereses personalistas. Felizmente, los que trabajan a favor del crecimiento son los más y consiguen sus propósitos. Los menos se quedan en el camino. En la historia se han sucedido las luchas por crecer, a pesar de los detractores que siempre tiraron el carro hacia atrás. La historia de Misiones, una provincia joven en la modernidad –antigua en la historia patria-, es una muestra de esta puja constante: un diario registró esas luchas inscriptas, además, en un movimiento provincialista que recién culminaría en la década de los 50 del siglo pasado.

Posadas necesita un Puerto. Aunque parezca paradójico, reiteradas veces el comercio, la prensa local, las instituciones representativas, las autoridades han solicitado un puerto. Así decía el diario El Territorio allá por 1936.



“Las estadísticas oficiales han demostrado, en la crudeza y realidad de sus guarismos, que la aduana de Posadas ocupa el séptimo lugar en el país. Lo que quiere decir que Misiones contribuye en forma realmente extraordinaria al erario público”, precisa el Diario quejándose porque la nación no se hacía eco de los reclamos de la provincia.



Y agrega Posadas ya no tiene puerto, ni muelle, ni nada. Porque el atracadero es inferior al de Corrientes y Rosario, y con su feo aspecto muestra una aldea de aquellas abandonadas por el progreso y el trabajo. Reclama entonces la rescisión de la concesión dada al contratista que no se aviene a encarar la gran obra que Posadas demanda.



Claro que no fue aquella la única lucha de los pobladores de entonces por el progreso y la modernización, aspiraciones que la prensa acompañaba en sus editoriales con decidido compromiso.



Las Aguas Corrientes supusieron otro denodado reclamo que hasta dividió a la población. La mayoría quería esta gran obra que aseguraría calidad del agua y la salud pública, así como la comodidad de abrir un grifo y tenerla. Una minoría a la que la prensa calificó de “enemigos” se oponía. Siempre hay amigos y enemigos editorializaría el Diario. Porque había quienes querían el vital líquido en sus casas pero no pagarlo.



Y como si todo fuera poco, el Diario registra también que “el pueblo está frente a otra gran obra: la pavimentación – y el caso “eterno” se repite-. Que el pavimento es caro. Que el pavimento es de pésima construcción. Que el pavimento es un negociado. Que el pavimento etc, etc.



Y agrega El Territorio: “en fin, la obra del pavimento deberá soportar todas las taras, todos los motes, y los hombres que llevaron a la realidad esta gran obra de progreso, el fruto de todos loa agresivos ataques propios de los que cometen el atrevimiento inaudito de dejar a favor del pueblo, una obra permanente y necesaria”.

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