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Transporte: bajar costos resiente el servicio y en Argentina hay antecedentes

El Gobierno de la Nación anticipó la eliminación de los pisos mínimos para las empresas aéreas del tipo low cost, que comenzaría a regir desde el 15 de agosto venidero. Decisión que permite dos análisis: la competencia desleal que plantea respecto del transporte terrestre de pasajeros, y el interrogante que también preocupa -y mucho- tiene que ver hasta qué punto no se compromete la seguridad en el servicio aéreo.

La competencia desleal surge del hecho que mientras la “revolución de los aviones” que promueve el Gobierno y tiene a las low cost de protagonistas, carece de la regulación que sí rige para las empresas de transporte de pasajeros de larga distancia. Que ya no tiene subsidios de ningún tipo para operar a pesar de que cubre el territorio nacional, en una extensión ostensiblemente mayor que la que cubre el servicio aéreo.

De hecho, la aparición de las low cost ha afectado al transporte terrestre al punto que vio mermar la cantidad de pasajeros transportados. Así como el transporte de cargas. Incidió también el descenso del consumo y la menor cantidad de feriados largos llegando a hacer mermar la cantidad de personas transportadas en un 30%.

Ahora bien, hay en Argentina antecedentes que desaconsejan la reducción de costos para las firmas de aeronavegación. Y es el caso de Lapa, la primera empresa privada del país, que llegó a lanzar una campaña muy agresiva dando por finalizado el tiempo de las empresas terrestres: “Chau Bondi” proponía para un boleto de 50 pesos. Su dueño, que falleció al caer el avión que el pilotaba muriendo en el accidente junto a su esposa, que lo acompañaba, consideraba que el éxito de la compañía residía en que su dueño la condujera y en la reducción de costos. Se llamaba Gustavo Andrés Deutsch, había llegado de Polonia, su país natal, y en 1984 adquirió Lapa (Líneas Aéreas Privadas Argentinas), que había creado el conde Claudio Zichy Thyssen en 1976 para vuelos dentro de la Provincia de Buenos Aires.

Pero pronto Lapa expandió los vuelos de cabotaje y en la desregulación de los ’90 incursionó también con vuelos al exterior, favorecida por el Gobierno de la Nación. La crisis del 2001 afectó a la compañía que terminó siendo adquirida por el grupo Eurnekián, y tras un breve periodo de cambio de nombre y de dueños – AeroSur y cuatro inversores argentinos- volvió a llamarse Lapa. Pero ya no se recuperaba, en mayo del 2001 se declaró en quiebra y el 20 de abril del 2003 dejó de funcionar, finalmente. Había actuado por 26 años.

Un accidente para el que no hubo justicia

En ese lapso protagonizó un accidente atribuido a negligencias en el mantenimiento de la aeronave, cuestión que nunca terminó por dilucidarse completamente al declararse la prescripción de la causa.

Fue el 31 de agosto de 1999, cuando el vuelo 3142, un Boeing 737-204C matriculado LV-WRZ, con destino a Córdoba se estrelló en el Aeroparque Jorge Newbery mientras despegaba, matando a 65 personas, e hiriendo gravemente a otras 17. Se atribuye al accidente una de las causas de la quiebra de la empresa, al desplomarse su reputación por acusaciones de negligencia en cuanto a las medidas de seguridad.

Justicia: el dueño Deutsch y el director general de Lapa al momento de la tragedia, Ronaldo Patricio Boyd, fueron absueltos en 2010 por el Tribunal Oral Federal 4 en la causa por “estrago doloso”. La decisión fue confirmada en febrero de mismo año, a pesar de las demandas de las familias de las víctimas.

En el juicio resultaron condenados Valerio Francisco Diehl, ex gerente de operaciones de LAPA, y Gabriel María Borsani, ex jefe de la línea 737, a tres años de prisión en suspenso por el delito de estrago culposo agravado. En septiembre de 2012, la Corte Suprema dejó firmes estas dos únicas condenas en 2013, pero en el 2014 al cumplirse 15 años de ocurrido el siniestro declaró prescripta la causa.

La primer low cost

El caso Lapa recobró vigencia cuando tras la decisión del Gobierno de la Nación de alentar la participación de las empresas low cost, los gremios aeronáuticos salieron a criticar duramente la política en el sector. Y titularon su pronunciamiento “Ya hubo una low cost, se llamó Lapa”.

Ahora bien, las empresas del transporte y la cámara que las representa no pretenden la eliminación de esta competencia. Pero advierten que los bajos costos afectan el servicio, en su calidad y seguridad. Las que operan en Misiones recuerdan que ha sido un distintivo la permanente renovación de unidades, que inclusive las distinguía en las terminales de los grandes centros urbanos, cuando se estacionan al lado de otras compañías, compartiendo andenes.

Porque si la competencia es desigual –por no decir desleal- también las obligará a bajar costos. No en seguridad pero sí en reducción de servicios o en ofrecimiento de mayores comodidades. En definitiva, si no se adoptan medidas estudiadas responsablemente de parte del poder concedente, podrá terminarse afectando todos los servicios, el terrestre y el aéreo, para perjuicio de las personas y sus traslados dentro del país, inclusive a los países fronterizos. Y nadie quiere accidentes viales o aéreos.