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Tras 15 años de abandono, volvió a funcionar el carrusel del Iplyc

El carrusel volvió a cobrar vida en la tarde del martes, cuando un grupo de ansiosos niños pudo “dar la vuelta inaugural” luego de ocho meses de tareas de reparación. Fue adquirida en 1997 por el propietario de ex Villa del Parque como un atractivo para el lugar y funcionó solamente cinco años. “Desde que adquirimos el predio, esto estuvo abandonado y ahora estamos contentos de reinaugurarlo. Hace tiempo teníamos en mente este proyecto”, destacó a /6d el director de eventos del Iplyc, Juan Re. El carrusel estará abierto a todo público, sean o no socios o trabajadores del organismo.

Las personas que alquilen alguno de los salones de fiesta tendrán la opción de poner usar la calesita para la diversión de los chicos. Además, habrá diversas actividades para complementar el atractivo.

“Somos una entidad social, estamos viendo opciones como que una escuela  pueda venir por semana gratis a usarla. Esto le da otra impronta al predio. Tenemos salones de fiesta, pileta, quincho, opciones para toda la familia”, recalcó Re.

Agregó que “este carrusel es una reliquia y le da un valor agregado al lugar. Tiene una alta tecnología, lo restauramos y lo pusimos a punto, posee un valor histórico”.

El encargado de mantenimiento, Juan Carlos Amarilla, resaltó que el trabajo llevó sacrificio porque “había mucho abandono, costó restaurar el carrusel. Estaba prácticamente desecho pero se logró hacerlo. Está todo nuevo, se repusieron a los caballitos y se arregló la instalación eléctrica”.

Esta tarea tuvo mucho que ver con su ocupación diaria ya que desde hace 25 años trabaja sobre fibra en la reparación de vehículos, lanchas, cúpulas. “Pero esto es más artesanal. Para arreglar el paragolpes de un auto uno se guía por el molde pero si acá se pierde la pata de un caballo hay que fabricarla. Hay que tener muchas ideas. Todo tiene que lucir, combinar colores, las piezas tienen que tener vida”, comparó.

Emocionado, confió que en otros carruseles restauró algunos detalles pero que en éste la tarea fue más compleja, desde la base hasta la lona del techo. “Es de origen italiano, tendrá unos 30 años pero se nota las consecuencias de permanecer a la intemperie. Ahora puede brindar alegría por otros 30 años siempre y cuando se cumpla con el mantenimiento”, agregó.

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