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POSADAS

Trata de personas: cambian lugar de detención del imputado

A pedido del defensor Hugo Zapana, el Tribunal Oral Federal de Posadas decidió quitarle a Gendarmería la custodia del ex agente penitenciario Julio Argentino Rojas luego que Gendarmería lo trasladara desde Oberá con las manos esposadas en la espalda, lo cual le provocó lesiones cutáneas y edemas en las extremidades superiores. El hombre está siendo juzgado por el delito de trata de personas y la sentencia se conocerá el próximo jueves.

Con las manos hinchadas y las muñecas ampolladas llegó este viernes al Tribunal Federal Julio Rojas, un ex agente penitenciario que está siendo juzgado por el delito de “trata de personas agravado”, delito por el cual podría recibir más de diez años de prisión. El hombre dijo que las lesiones fueron ocasionadas porque los gendarmes lo trasladaron desde Oberá con las manos esposadas en la espalda.



Tras ser revisado por una médica, que constató las lesiones y prohibió que vuelva a ser esposado, el Tribunal desafectó de la custodia a Gendarmería y dispuso que el imputado sea alojado en la Unidad Penal 17, en un sector aislado, debido a su condición de ex integrante de la fuerza encargada de custodiar a los reclusos federales.
Este viernes los jueces Norma Lampugnani, Manuel Moreira y Carlos Sodá escucharon el testimonio de un gendarme que estuvo en el local de Rojas, en Santa Ana, y se retiró de allí en compañía de una de las supuestas víctimas para tomarle fotografías y así establecer si se trataba de una menor fugada de su casa.



De su declaración surgió que esa noche sólo llevaron del bar-pool a una chica y no a dos como señaló el jefe de los espías de GN, el comandante Horacio Barrandeguy. El gendarme, que ya está retirado de la fuerza, dijo que tuvo que pedir permiso al imputado para poder retirarse del local con la chica.



Por su parte, una psicóloga que realizó la cámara gesell a las menores rescatadas, defendió su tarea técnica y dijo que en todo momento se ajustó al protocolo.



El Tribunal decidió pasar un cuarto intermedio hasta el próximo jueves, cuando se conocerán los alegatos de las partes y luego la sentencia.



El caso salió a la luz a mediados de diciembre de 2008 cuando tres mujeres denunciaron ante Gendarmería la supuesta explotación sexual de menores en el bar que Rojas tenía a una cuadra y media de la terminal de ómnibus de Santa Ana.



El imputado sostiene que todo es una confabulación de una comerciante vecina, que estaba molesta porque la gente concurría a su bar masivamente a beber y jugar al pool.

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