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POSADAS

Trata de personas: nuevos testimonios y algunas dudas

El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Posadas escuchó este jueves a cuatro nuevos testigos en el juicio oral y público que se le sigue a Julio Argentino Rojas, un ex agente penitenciario detenido y procesado por el delito de “Trata de personas agravado”. Durante la jornada surgieron algunas dudas y los jueces incluso no descartaron la posibilidad de realizar una inspección ocular en Santa Ana, tal como lo solicitó el defensor Hugo Zapana.

La jornada arrancó con la declaración del comandante Rodolfo Barrandegy, jefe de la “cueva”, jerga con la que es conocido el Centro de Reunión de Información de Gendarmería. El oficial, que participó del allanamiento, dijo que envió a dos de sus subordinados a trabajar en Santa Ana para tomar fotografías de las menores que eran explotadas sexualmente para saber si entre ellas se encontraba la hija de una de las denunciantes. Barrandegy aseguró que las fotos fueron tomadas en Santa Ana, pero Zapana dijo que eso era imposible porque el monumento que aparecía de fondo no pertenece a esa localidad.



Ante la duda, el abogado pidió que ambos subalternos sean citados y de ser necesario sean careados con su jefe. Además, pidió la nulidad del informe con las fotos remitidas al Escuadrón 9 de Gendarmería porque en el acta no existe ninguna firma.



El Tribunal decidió convocar a los suboficiales y también solicitar a Gendarmería el envío del original del acta para saber si allí sí está estampada la firma del oficial, tal como aseguró Barrandegy.



Por su parte, Norma Elvira Malonek, contó que fue una de las que viajó a Posadas para denunciar a Rojas porque su hija adolescente frecuentaba el bar y todas las madrugadas volvía borracha.



La mujer recordó que en una oportunidad la menor desapareció y junto con la Policía de Santa Ana la fueron a buscar al bar. “La Policía habló con Rojas y me dijo que allí no estaba. Yo estuve vigilando el lugar hasta la madrugada, regresé a casa y un rato después llegó mi hija”, recordó.



La desesperación de Malonek por el comportamiento de su hija era mayúsculo, a tal punto que pidió en la comisaría que la detuvieran si la veían deambulando a la noche. Y dijo que en Santa Ana era comentario repetido que en el bar de “Cacho” Rojas se ejercía la prostitución.



Malonek desembarcó en Posadas junto a Ramona Ester Correa y Gisela Rodas para radicar una denuncia en la División Trata de Personas, que derivó en una investigación sobre el bar.



Correa declaró ante el Tribunal y contó que tiene un bar-comedor en cercanías del local del imputado y que en ese local se solía ver a muchos jóvenes y chicas menores de edad. “En el pueblo se decía que Rojas lucraba con las chicas”, agregó.



El ex agente penitenciario está acusado de explotar sexualmente bajo amenazas a dos adolescentes de catorce y quince años. Su local fue allanado en diciembre de 2008 y desde entonces el hombre permanece tras las rejas.



Este viernes, los magistrados escucharán el testimonio de los suboficiales de Gendarmería y de una psicóloga que se entrevistó con las víctimas.

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