SEGUINOS

POLICIALES

Trata: dos testigos vieron a la víctima junto a Arriola

Dos bonaerenses que fueron citados como testigos de concepto del imputado Mario Francisco Arriola (59) terminaron admitiendo que la víctima y sus hermanas estuvieron en la localidad de Pablo Podestá. Y que el hombre viajó a Córdoba con la menor “de vacaciones”, aunque negaron que Arriola manejara un prostíbulo existente a pocos metros de su casa. El juicio continúa tras la feria judicial.

Dos nuevos testimonios solicitados en su momento por el defensor de Mario Francisco Arriola fueron incorporados ayer por el Tribunal Oral Federal de Posadas que juzga al nombrado y a Estela Martínez por el delito de trata de personas. En definitiva, los testigos se encargaron de dar excelentes referencias sobre Arriola, a quien consideraron un honesto trabajador.

En su afán de tratar de beneficiarlo, los testigos aportaron algunos detalles que permiten corroborar los hechos denunciados hace dos años por la víctima, una adolescente de 16 años, oriunda de Puerto Iguazú.

La chica contó en su momento que su madre, una paraguaya de 36 años, la llevó a Buenos Aires supuestamente para trabajar como niñera, pero rápidamente descubrió el engaño. Como la chica se negó a prostituirse en un lugar que supuestamente regenteaba Arriola en la localidad bonaerense de Pablo Podestá, el hombre la llevó a su casa y luego a Villa Carlos Paz, en Córdoba. La menor dijo que fue abusada sexualmente y luego el hombre la obligó a tatuarse su nombre en uno de sus brazos.

Unos meses después, Martínez convenció a su esposo para llevar a sus hijas menores también a Buenos Aires, donde aparentemente también quería introducirlas en el mundo de la prostitución.

Unas semanas después de su retorno de Córdoba, la adolescente consiguió volver a Puerto Iguazú. Arriola también viajó hacia la ciudad de las Cataratas, aparentemente con la intención de evitar que contara lo vivido.

Temerosa de que sus hermanas corrieran la misma suerte que ella, la adolescente decidió contar lo que sucedió y con la ayuda del Programa Luz de Infancia, se radicó la denuncia que derivó en la detención de Arriola y la madre de la víctima.

Este lunes, Aníbal Javier Pasiha, de 41 años, dijo que conocía a Arriola desde hace diez años y nunca se enteró que manejara un prostíbulo. “Él trabajaba en una empresa y después se puso un bar”, contó. El hombre admitió haber visto a la víctima, Fany, en el bar y en la casa del imputado, al igual que a la madre de la menor y sus otras dos hijas.

El más locuaz fue Juan Carlos García, un verdulero de 58 años. El hombre dijo que conoce a Arriola desde hace 38 años. “Una vez me pidió que le atendiera el bar porque se iba a Córdoba a pasear con la chica (por Fany). Me parece que ellos estaban enamorados, a ella se la veía feliz”, afirmó.

“A ella se la veía en el bar, pero nunca trabajando. Iba a tomar Coca Cola y comper papas fritas”, agregó. El hombre aseguró que “el prostíbulo del barrio no era muy conocido” pero luego dijo que “en el bar se conversaba” sobre el burdel.

Pese a que Arriola dijo en su momento que Estela Martínez trabajó como cocinera en el bar, García contó que “nunca la vi trabajando, Mario era el que cocinaba y atendía a la gente”.

El Tribunal pasó a un cuarto intermedio hasta el próximo 26 de julio, fecha para la cual fueron reprogramados los últimos testimonios antes de escuchar los alegatos y el Tribunal dicte la sentencia.


Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Descargar Semanario Seis Páginas