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POSADAS

Trata: más dudas retrasan la sentencia

El Tribunal Oral Federal de Posadas continuará el próximo miércoles con el juicio oral y público por el cual es juzgado un ex agente del Servicio Penitenciario Federal que está acusado de explotar sexualmente a dos menores en su bar de la localidad de Santa Ana. La decisión se tomó este viernes cerca del mediodía luego que declararan una licenciada en psicología que entrevistó a una de las víctimas a través de la cámara gesell y un suboficial de inteligencia de Gendarmería.

Los magistrados Norma Lampugnani, Manuel Moreira y Carlos Sodá decidieron que el próximo viernes se presenten a declarar otro suboficial de Gendarmería que participó de la investigación y otra psicóloga que tuvo contacto con la menor, lo cual demuestra que tienen algunas dudas sobre la forma en que se investigó el caso y si efectivamente el caso puede encuadrar en la figura legal de “trata de personas”.




La psicóloga Josefina Zubreski defendió su informe pese a los cuestionamientos que realizó el defensor Hugo Zapana, quien le advirtió que los movimientos gestuales de la víctima no coincidían con lo que expresó durante la entrevista.




Por su parte, un suboficial de Gendarmería de apellido Franco, integrante del Centro de Reunión de Información (Inteligencia) de la fuerza, admitió que junto a otro gendarme llegaron hasta el bar del imputado Julio Argentino Rojas, en Santa Ana, a bordo de un auto con patente brasileña y convencieron a una de las adolescentes para que los acompañara a tomar un helado. En realidad la misión de ambos era obtener una fotografía de la chica.




El gendarme recordó que fue en horas de la madrugada que salieron en busca de una heladería, pero como no la hallaron en Santa Ana, se dirigieron hacia San Ignacio, donde le tomaron una fotografía en el portal de acceso al pueblo.
El agente tuvo que admitir que la chica no le ofreció servicios sexuales y que en todo momento tuvo un comportamiento normal. Incluso les contó que le gustaba salir y bailar, y que habitualmente concurría al bar de Rojas.




El imputado sostuvo desde un primer momento que la denuncia había sido fogoneada por una vecina que es propietaria de un bar comedor. Y que la mujer estaba molesta porque la gente optaba por concurrir al negocio de Rojas a beber o comer algo.



 
Durante las tres jornadas del debate surgieron dudas sobre la investigación e incluso el procedimiento realizado por Gendarmería. El Tribunal, en tanto, aportó su cuota de desprolijidad que llegó al punto de la pérdida de parte de lo secuestrado en el allanamiento: un rifle que Rojas tenía para reparar.



 



 



Trata: más dudas retrasan la sentencia




El Tribunal Oral Federal de Posadas continuará el próximo miércoles con el juicio oral y público por el cual es juzgado un ex agente del Servicio Penitenciario Federal que está acusado de explotar sexualmente a dos menores en su bar de la localidad de Santa Ana.
La decisión se tomó este viernes cerca del mediodía luego que declararan una licenciada en psicología que entrevistó a una de las víctimas a través de la cámara gesell y un suboficial de inteligencia de Gendarmería. Los magistrados Norma Lampugnani, Manuel Moreira y Carlos Sodá decidieron que el próximo viernes se presenten a declarar otro suboficial de Gendarmería que participó de la investigación y otra psicóloga que tuvo contacto con la menor, lo cual demuestra que tienen algunas dudas sobre la forma en que se investigó el caso y si efectivamente el caso puede encuadrar en la figura legal de “trata de personas”.
La psicóloga Josefina Zubreski defendió su informe pese a los cuestionamientos que realizó el defensor Hugo Zapana, quien le advirtió que los movimientos gestuales de la víctima no coincidían con lo que expresó durante la entrevista.
Por su parte, un suboficial de Gendarmería de apellido Franco, integrante del Centro de Reunión de Información (Inteligencia) de la fuerza, admitió que junto a otro gendarme llegaron hasta el bar del imputado Julio Argentino Rojas, en Santa Ana, a bordo de un auto con patente brasileña y convencieron a una de las adolescentes para que los acompañara a tomar un helado. En realidad la misión de ambos era obtener una fotografía de la chica.
El gendarme recordó que fue en horas de la madrugada que salieron en busca de una heladería, pero como no la hallaron en Santa Ana, se dirigieron hacia San Ignacio, donde le tomaron una fotografía en el portal de acceso al pueblo.
El agente tuvo que admitir que la chica no le ofreció servicios sexuales y que en todo momento tuvo un comportamiento normal. Incluso les contó que le gustaba salir y bailar, y que habitualmente concurría al bar de Rojas.
El imputado sostuvo desde un primer momento que la denuncia había sido fogoneada por una vecina que es propietaria de un bar comedor. Y que la mujer estaba molesta porque la gente optaba por concurrir al negocio de Rojas a beber o comer algo.
Durante las tres jornadas del debate surgieron dudas sobre la investigación e incluso el procedimiento realizado por Gendarmería. El Tribunal, en tanto, aportó su cuota de desprolijidad que llegó al punto de la pérdida de parte de lo secuestrado en el allanamiento: un rifle que Rojas tenía para reparar.



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 

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