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“Triplicamos la seguridad en la casa”, admitió el abogado asaltado

“Esto ya no es exclusivo de Buenos Aires o del Gran Buenos Aires. Nos llegó a Posadas y lo que nos pasó a nosotros le puede pasar a Juan o a Pedro. Así que decidimos triplicar la seguridad de la casa. Y si hace falta poner a un personal, también lo haremos”. El abogado Julio Gottschalk, quien junto a su esposa y su pequeño hijo de 10 años sufrió un violento asalto el domingo último a la mañana, dijo que fue una experiencia “muy fuerte; muy violenta. Con exhibición de armas de fuego y permanentes amenazas de muerte”. Junto a su esposa se presentó en la mañana de este martes al Juzgado de turno del doctor Marcelo Cardozo, donde debía hacerse la rueda de reconocimientos de los tres detenidos, que finalmente se postergó para el miércoles.

Explicó en declaraciones a /c6 que cuando llegó a su casa se encontró con su pequeño hijo que tenía una pistola en la cabeza apuntándole, su mujer también y con la boca sangrando. “Decían que querían dinero. Mi mujer ya les había dado lo que había en la casa: 1.500 dólares y 2.500 pesos pero que no era suficiente, que yo como abogado tenía que tener más”.

Indicó que ésa fue la primera parte del asalto, con amenazas de muerte en todo momento. La segunda parte es cuando le dicen de ir al estudio. “Subimos al auto y ahí se descubren los rostros. Tenía uno con una pistola sentado delante mío y otro detrás”. El hecho de que se hubieran descubierto los rostros fue decisivo para el abogado, porque entonces piensa en chocar el auto contra el Comando Radioeléctrico y saltar del vehículo. “Creo que la maniobra los sorprendió. Ellos también saltaron del auto y se dieron a la fuga”. Otro tanto hizo el que se había quedado con la mujer y el niño, seguramente avisado por los otros dos. Pero también el momento fue significativo porque a los malvivientes se les cayó un teléfono celular y un Handy. Elementos que habrían de servir a la Justicia para avanzar en las investigaciones.

Respecto de los malvivientes comentó que uno parecía tener -real o fingido- un acento de otra provincia, mientras que los dos restantes sonaban a lugareños.

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