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Un debate que contrapone a frases hechas, propuestas fundadas en investigaciones científicas

Misiones empieza a debatir sobre la provisión de energía, una cuestión vinculada con su desarrollo en el futuro inmediato, tanto como con el crecimiento argentino. Un debate de características dispares porque por un lado están los políticos devenidos en “profetas” del Apocalipsis ecologista, sin ninguna base de sustentación científica. Y por el otro, el empeño del representante de Argentina en las comisiones de hidroenergía por explicar la “oportunidad” que acercan a Misiones las nuevas y diferenciadas propuestas de la Nación. Entre ellas, cambiar las regalías de recursos dinerarios a disponibilidad de energía para uso propio o venta a terceros. Un cambio más que cualitativo que reposicionaría a la Provincia como lo que realmente es pero hasta ahora no le era reconocido: principal generadora de energía del país. Porque hay que ver que debió compartir en partes iguales las que correspondían a Yacyretá cuando, en verdad, era la Provincia que más aportaba como zona de emplazamiento.

Ahora se le ofrece otro panorama: las mal llamadas obras complementarias que para las poblaciones asentadas en la región de localización de las represas son principales –no secundarias, porque conciernen a su calidad de vida- se harán primero, antes de comenzar las que suponen la construcción de la hidroeléctrica en sí. Eso cuando los estudios que hoy se realizan aseguren la factibilidad del emprendimiento. Que eso es lo que se está estudiando ahora, tras realizar el inventario del río Uruguay y determinar como posibles emplazamientos los de Panambí y Garabí. En el caso de Corpus, tras el rechazo de Itacuá, está disponible el que señala el emplazamiento de Pindoí como el de menor afectación ambiental dado que allí el río corre encajonado e inundará una porción de territorio once veces inferior a la que inundó Yacyretá.



 



El director ejecutivo por la Argentina de la Entidad Binacional Yacyretá, Oscar Thomas, precisa estas nuevas propuestas y refiere la última oferta de regalías en energía, en lugar de recursos dinerarios. Es que en su condición de representante del país en las comisiones mixtas de Panambí-Garabí y Corpus apela a la racionalidad, al convencimiento de los misioneros, desde la fundamentación científica. Desde el respeto por los pobladores. Postura diametralmente opuesta a los políticos devenidos en ecologistas como el senador Luis Viana que sin fundamento alguno apela a cuanto slogan es posible para tirar frases hechas como el “No a las represas”, o faltando a la verdad dice que la esquistosomiasis viaja por el río Paraná partiendo de Iguazú. Es sabido que los caracoles portadores sólo se reproducen en aguas estancadas, lo que ciertamente no sucede en Iguazú, donde el desplome del agua de  las Cataratas contribuye con la velocidad de desplazamiento de este curso de agua, el más caudaloso del mundo. Comparar este río con un florero o un estanque hasta hace dudar de su título de ingeniero químico, inclusive en ámbitos de profesionales. Por cierto, hay quienes están convencidos que tanta alharaca no tiene otro propósito que el de oficiar de moneda de cambio: obtener otro cargo, mantenerse en el “candelero” ahora que se le termina el mandato.



 



Acaso también buscando “aliados” a los que los votos les son igualmente esquivos. Como es el caso del ex gobernador Ramón Puerta, el que pretendía “privatizar” Yacyretá con Carlos Menem. Que era furibundo defensor de las represas cuando se planteaba Corpus en Itacuá, sin importar cuánto iba a inundar  y afectar el territorio misionero. Sólo al demostrársele que el plebiscito iba a pronunciarse por el No, cambió de posición. Con la misma actitud que tuvo con el Si, sin reflexión ni fundamento, mera especulación política. La misma que ahora le lleva a imaginar –junto a Viana- que si reúne algunos miles de firmas contrarias a las represas, éstas se traducirán automáticamente en los votos que hoy ninguno de los dos posee. Podrá concluirse también que esta falta de fundamentos racionales, científicos, permite colegir que no hay consideración alguna para el destinatario de la campaña. Es decir, se lo evalúa como una persona no pensante, que podrá ser “llevada de la nariz” donde se quiera o convenga a los intereses particulares de estos políticos.



 



 



Así las cosas, todo lleva a presumir que el debate continuará desarrollándose en estos dos andariveles: el de las frases hechas, los slogans del Apocalipsis y las advertencias sobre las oportunidades que se le están presentando a Misiones, fundadas en estudios científicos, que llevan adelante las Comisiones Mixtas, y los ya realizados por las Universidades convocadas. Por ejemplo, en Yacyretá están disponibles para todo público, los que se realizaron con relación a esta represa y los que encararon y encaran las Universidades de Misiones y de Asunción.



 



No es menos cierto que las represas proyectadas se inscriben en el debate por el crecimiento que están planteando Argentina y Misiones. Un debate impensado apenas una década atrás. Y acaso tanga que ver con esto también los desactualizados planteos de estos políticos opositores. En todo momento ellos trabajaron por un país y una provincia “achicados”, proveedores de materias primas y de servicios, donde la población sin trabajo –la que “sobraba”- era sostenida con planes “trabajar” (aunque parezca una ironía), con un plato de polenta.



 



Recuperar la capacidad industrializadora de la materia prima que se produce, por una parte,  incursionar en la industria pesada nuevamente, avanzar en ciencia y tecnología, reposicionan a la Argentina y a Misiones. Con performance de crecimiento en la Provincia que vienen superando a la media nacional. Claro que el crecimiento también tiene sus dilemas a nivel general. Uno de ellos es el de la inflación. Es uno de los efectos no deseados, pero de lógica aparición cuando de crecimiento se trata: se mueven precios y salarios, empujados por el consumo y debe reencontrarse el equilibrio. Para eso fue convocado el consejo económico y social, una mesa de concertación en la que deben encontrar la salida empresarios y trabajadores. Objetivo nada sencillo, para el que también deberá contarse con la intervención del Estado. Por ahora, demorada. Cuestión que es criticada por la oposición, aunque también es cierto que “cuando gobernaron fracasaron”. Es la acusación que, a su vez, formulan desde el Gobierno de Cristina de Kirchner. Lo cierto es que hoy el debate pasa por el crecimiento, no por el achique del país que expulsaba población hacia la marginalidad. Cuando “sobraban” 2 millones de argentinos.



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 

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