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EDITORIAL

Un fin de año complejo, con mucha letra chica por descifrar

Aunque en la presentación del pacto Fiscal no se haya señalado de parte del Gobierno de la Nación, habría todavía cuestiones por pulir para evitar que las cuentas terminen siendo negativas para Misiones. En principio, habrá una reducción en la percepción de recursos. Por lo que la vía de las compensaciones será seguramente donde deberá buscarse el equilibrio de las cuentas.

Y estas cuestiones se analizarán en el Parlamento misionero, en lo que concierne a tributos y compromisos provinciales, al tiempo que en el Parlamento nacional, los legisladores también se verán en la necesidad de sostener los requerimientos de sus respectivos Estados, así como tener en cuenta los planteos que hace la Nación.

La tarea seguramente no será sencilla, pero tampoco imposible. Habrá que exhibir una gran cintura política, una gran dosis de inteligencia y convivencia, para seguir avanzando entre escollos, sin dejar las mejores intenciones en el camino. Como fue el derrotero hasta ahora.
Claro que se verá finalizar el año con más requerimientos que respuestas. Y extender la mirada hacia el próximo desde una prudencia práctica, ejecutiva y, al mismo tiempo, solidaria. Contener los salarios, por caso, tanto en el ámbito privado como público, no será sencillo en un contexto inflacionario como el que se vive y con las inversiones retenidas en la bicicleta financiera.

Porque el menor salario induce un menor consumo y si además las políticas que se avanzan desde la Nación no están orientadas a la productividad, no se favorecen líneas de crédito y se sigue sosteniendo, empecinadamente, atractivas tasas en letras públicas, difícilmente se haga girar la pesada rueda del crecimiento y mucho más, la del crecimiento con distribución e inclusión. 

Aun en un contexto complejo y difícil como éste, la gente necesita de esperanzas, necesita sostener sueños y proyectos. Los de un fin de año, son tiempos propicios para la reflexión, la autocrítica y el relanzamiento de cuanto se desea. Y estas aspiraciones también se debieran tener en cuenta. Hay una necesidad colectiva de distensión para el fin del año. Más aún cuando éste será de ajustes tarifarios.
 
Es cierto que la ciudadanía lo sabía,  cuando  fue a votar. Pero habrá que ver si lo recuerda cuando se acercan los brindis, las cenas familiares o con amigos. Porque todos, los que votaron de uno u otro modo, aspiran a unas fiestas en paz y armonía. Y la política debe estar ahí, asimismo, dando respuestas. Orientando, alentando a no bajar los brazos.

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