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Educación

Un joven misionero cursará en el exigente Balseiro ingeniería en telecomunicaciones

Ha sido el premio a un año de estudios para aprobar el exigente examen de ingreso del Instituto Balseiro, de Bariloche, un prestigioso centro educativo y científico de nivel internacional. Se trata de Franco Selleski de 21 años, a quien le resultaban “atractivas y fáciles” física y matemáticas y que un buen día descubrió el Balseiro de la mano de su profesora de física Celina Echeler . Y lo atrajo tanto su oferta académica para una ingeniería como sus posibilidades de pos grado: doctorados y maestrías.

“Nací en Leandro N. Alem, pero me crié en Oberá”, informa en declaraciones exclusivas a C6Digital, añadiendo que una vez graduado le gustará regresar a Misiones para trabajar aquí. Donde además de su familia –es hijo de Karina Flenger- está su novia y sus amigos. Además, Franco se graduó en el Instituto Carlos Linneo de Oberá.

“No soy un genio, sino un persona común y lo que logré lo hice con mucho trabajo y esfuerzo”, explica a la hora de alentar a otros jóvenes a hacer lo mismo: perseguir sus sueños, pensando más en concretarlos que en los recursos económicos, “aunque lógicamente uno buscará sustentarse una vez recibido. Pero lo importante es hacer siempre lo que uno quiere, sino, si solo se busca el dinero, creo que terminará enfermándose”.

 

 

Y cuando tiene que hablar de su preparación tiene palabras de elogio para el profesor de Salta Daniel Córdoba. “Yo me había preparado para ingresar al Balseiro. Habría leído que se tenían que hacer dos años de ingeniería y entonces los cursé acá en Oberá. Pero cuando fui a rendir salí mal. Fue muy decepcionante. Pero no me quedé con eso, empecé a investigar porqué había fracasado, cómo había que prepararse.  Entonces descubrí a chicos de Salta que estaban intentando lo mismo. Y que asistían a un taller del profesor Daniel Córdoba, que había logrado que ingresaran entre 4 y 5 estudiantes salteños. Nos comunicamos por WhatsApp y así me preparé durante un año, volví a rendir y pude ingresar”.

Por eso dice que les está agradecido a sus padres “porque siempre estuvieron atentos y me apoyaron. Incluso cuando fue duro para ellos que hubiera reprobado la primera vez. A mi novia que siempre me alentó a continuar. Y al profesor Córdoba que me ayudó siempre, me prestó libros, y lo hizo aun cuando cursaba una enfermedad”. Selleski ha accedido a una beca integral para poder dedicarse exclusivamente a estudiar: 12 mil pesos por mes para alojamiento, compra de materiales de estudio, pre paga para la salud.

Admite que le llevaba tiempo estudiar “lo hacía de lunes a domingo, hasta el último tiempo ya próximo a rendir cuando lo hacía de lunes a lunes. Pero nunca dejé de salir con mis amigos, comer asados. No hay que dejar de lado la vida personal. Esto es como un trabajo: responsable, profesional y aplicado. Nada más”.

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