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POSADAS

Un pueblo feliz que se sintió dueño de su destino

El pueblo celebró a la Patria. Sin ostentación ni agravio ganó las calles, por primera vez, feliz. Porque esa masiva demostración de civismo no tiene antecedentes en la Argentina. La sociedad siempre salió a las calles para reclamar o para celebrar un resultado deportivo. Pero nunca para cantar el Himno con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta, recuperando la Patria ciudadana, que canta, que baila, a la que le duelen las Madres, el incendio de la Constitución, la timba financiera, pero que vuela al futuro con la educación y la ciencia.

Los millones allí congregados dejaron en el Teatro Colón las alfombras rojas y los oropeles. Sin agravios, salieron a celebrar con los músicos populares del rock nacional, del tango, de la proyección folklórica; con los stands de Provincias mostrando sus realidades. Millones hicieron evidente que se sigue siendo un país de una alta cultura cívica. Un país que acaso ahora, por primera vez, se sienta, en serio, dueño de su destino.



Cuánta lectura es posible, cuán rico el lenguaje, qué sorprendente. E ineludible. Una bisagra para consagrar un país tolerante, amante de la ley y la justicia; justicia que supone equidad social. Como si ese día, ese inolvidable 25 de Mayo, el pueblo hubiera buscado mostrar lo mejor de si mismo, haciendo añicos toda encuesta banal realizada por las mismas consultoras que equivocan adrede los anticipados resultados electorales. “Es muy temprano para hablar de candidaturas” dijo Néstor Kirchner frenando especulaciones. Y tiene razón, difícil saber cómo votará la ciudadanía dentro de poco más de un año. “No quiero faltarle el respeto al pueblo haciendo interpretaciones” observó de su lado el presidente de la Legislatura Carlos Rovira.



En Misiones faltó algo más. La gente tenía ganas de celebrar, multiplicó actos en escuelas e instituciones, fue al desfile cívico-militar y 60 mil almas se volcaron a la Costanera para escuchar y cantar con Andrés Calamaro. Acaso se pueda acceder a mayores canales de expresión cuando se celebre aquí la adhesión a la Causa de Mayo, el 8 de junio en Candelaria o con la presencia de la Presidenta en la Fiesta del Inmigrante.



La Provincia tuvo siempre su propio ritmo. Aquí la convivencia pacífica viene manifestándose en las instituciones, con acciones concretas que muy pocos no entendieron. La mayoría sí se dio cuenta y acompañó con su voto ese avanzado grado de civilidad. Fueron las unanimidades con que se sancionaron leyes fundamentales. Consenso que volvió a verse en la creación de la Comisión de Seguimiento Parlamentario de Escuchas Ilegales. Que extendió la unanimidad a la elección de sus autoridades.



Y mientras la causa que motivó la destitución de dos jueces de Instrucción del fuero penal por haber autorizado las escuchas y el pase a disponibilidad de los cuatro policías que intervinieron, continúa en los carriles habituales de la Justicia, la Comisión Parlamentaria avanza.



Ahora se le ha planteado pedir informes de escuchas autorizadas desde el ’83 hasta la fecha y no sólo el espionaje concretado vía telefónica sino también mediante mails y correo postal. A propósito, en la campaña para las elecciones del 2007 el diputado nacional Juan Manuel Irrazábal mostró un supuesto mail atribuido al correo del oficialismo, como si el espionaje en esta área fuera posible. La denuncia intentaba llevar agua al molino del ex vicegobernador Pablo Tchirsch, por entonces candidato a la Gobernación.  Hoy Tchirsch es diputado provincial, integra la Comisión de Seguimiento, votó a favor de su creación y de sus autoridades: Hugo Passalacqua por el oficialismo y Ricardo Welbach, por la oposición.



Importa lo que pueda obtener esta Comisión porque tiene que ver con el resguardo del derecho a la privacidad, con el funcionamiento de las instituciones y su fortalecimiento. Como también lleva este propósito la remoción de la “inequidad” planteada en los ’90 al régimen jubilatorio de magistrados y funcionarios, que lleva a que ex magistrados ya con avanzada edad se sientan destratados por haberes desactualizados con los que, sin embargo, deben afrontar graves problemas de salud.



En el ámbito judicial, por otro lado, se ratificó la obligatoriedad de pagar impuestos en la Provincia y, en todo caso, litigar después. Del fallo del Superior Tribunal de Justicia se notificó la familia Wipplinger, del diputado Claudio (hijo) y director del diario Primera Edición, Francisco (padre). No hubo, sin embargo, comentario público alguno. Nadie se dio por aludido y, en cambio, continuaron la campaña contra el sistema fiscal misionero, haciéndose eco del puñado de empresas que plantan en Corrientes pinos y eucaliptos. “Que después traen a Misiones porque acá está la industria forestal. Allá no tiene energía, ni caminos; salud, ni educación”, aclaraba Rovira.

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