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Una encuesta demuestra el pesimismo por la economía y las malas expectativas para el año

El optimismo presidencial aparece cada vez más como un futurismo no creíble, con grandes mayorías que critican la economía, la inflación y el manejo de la pobreza. La imagen de Macri sigue deteriorándose.

 

La gran mayoría de los argentinos tiene una visión totalmente contrastante con la expresada por el presidente Mauricio Macri en su discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. Siete de cada diez personas creen que el gobierno maneja mal o muy mal la economía, que la situación del país empeorará en 2018, que también habrá deterioro de las cosas dentro de su propio hogar, que el Ejecutivo maneja mal la inflación y aún peor la pobreza. Tal vez podría tomarse en cuenta el asombroso concepto esbozado por el mandatario: “Hay un crecimiento invisible”. Efectivamente, la gente no percibe ni el crecimiento ni la mejora. Como diagnosticó PáginaI12 a partir de noviembre, el gobierno vive una crisis en la opinión pública, que se agravó en forma notoria a raíz de la reforma previsional y el golpe a los jubilados. Aunque se le busquen las razones más variadas, lo concreto es que los cantitos en la cancha, en los recitales y hasta en el subte tienen como explicación ese mal momento, el mal humor social, que padecen el Presidente y el gobierno en la opinión pública.

Las conclusiones surgen de la amplia encuesta, exclusiva para este diario, que todos los meses realiza el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), la consultora que lidera Roberto Bacman. En total se entrevistaron 1.120 personas de todo el país, respetándose las proporciones por edad, sexo y nivel socioeconómico. También se tuvieron en cuenta las proporciones entre ciudades grandes y ciudades chicas ya que hoy marcan perfiles muy diferentes. Las entrevistas fueron telefónicas y el sondeo se terminó de procesar este viernes.

Sombras

Desde la última medición, a principios de febrero, no han cambiado mucho los números respecto de la imagen del presidente: sigue habiendo una mayoría, más del 54 por ciento, que opina mal o muy mal del mandatario y sólo 43 por ciento opina bien o muy bien. Cuando no se pregunta sobre la persona del mandatario sino sobre su gestión presidencial, los datos son aún peores. La realidad es que Macri está en números rojos, pero a la vez hay una especie de cambio silencioso. Entre los que se consideran oficialistas, son cada vez más los que se ubican como periféricos y cada vez menos los que se consideran núcleo duro. O sea son adherentes, pero con menos pasión y convicción. En paralelo, las críticas a todo lo que tiene que ver con el manejo de la economía no provienen sólo de los que se reconocen opositores sino también de los que se ubican como independientes. Es decir, hay oficialistas cada vez menos convencidos, opositores férreos e independientes que están muy críticos.

“Todo parece indicar que la gestión que conduce Mauricio Macri está atravesando una importante crisis en su relación con la opinión pública –señala Bacman–. Las promesas no alcanzan y es más que evidente que los argentinos no se arreglan con voluntarismo futurista: a esta altura de la gestión es más que evidente que el oficialismo debe mejorar la economía, aquí y ahora. Se acabaron los tiempos de promesas, llegó la hora de realidades concretas. El riesgo es que los argentinos concluyan que el porvenir, la esperanza, no es viable. Hay un dato importante en nuestra encuesta: por primera vez, el núcleo duro que apoya a Cambiemos está por debajo del diez por ciento de los encuestados. Llegó a estar muy por encima del veinte por ciento”.

Clave

Los datos son contundentes:

  • 70,2 por ciento de los encuestados califican la situación económica del país como negativa.
  • 66 por ciento considera negativa la situación económica de su propio hogar
  • 71,8 por ciento evalúa como negativa la gestión del gobierno respecto de la pobreza.
  • 71,4 por ciento dice que también son negativos los resultados de la política del gobierno respecto de la inflación.
  • El 61, 7 por ciento afirma que está preocupado por el aumento del dólar.

Como se ve, la disconformidad respecto de la gestión económica es absolutamente mayoritaria. Y eso se percibe también en la pregunta global: el 61,3 de los consultados afirma que “el gobierno no logra resolver la situación económica que atraviesa el país”.

“Cuando se profundiza en la cuestión económica –precisa el titular del CEOP– los resultados desnudan la marcada insatisfacción existente. Los valores son realmente alarmantes. En primer lugar solo basta señalar que, globalmente, siete de cada diez argentinos señalan su insatisfacción. Tampoco se debe tomar a la ligera la percepción de que los ‘ingresos no me alcanzan para llegar a fin de mes’. No sólo porque ya surge como una de las principales preocupaciones de manera espontánea, sino que cuando se pregunta con mayor especificidad, las tres cuartas partes de los entrevistados afirman que sus ingresos no les alcanzan, o bien a lo sumo, ‘apenas llegan a fin de mes’. Tan sólo uno de cada diez argentinos responde que sus ingresos le resultan suficientes. Sobre llovido mojado, las promesas de campaña y hasta el discurso del presidente en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, son puestas en tela de juicio. Ya no alcanza con proyectar hacia un país futuro, sin reconocer las dificultades del presente y proponer un plan concreto para enderezar una economía que, según la amplia mayoría, sigue sin arrancar”.

Lo peor

Como ya se ha dicho, el presidente volvió a señalar que “lo peor ya pasó”, algo que repitió en los años anteriores. PáginaI12 y el CEOP vienen insistiendo desde noviembre en que existe una notoria baja de las expectativas, es decir que el ciudadano común no cree que las cosas vayan a mejorar sino que más bien existe una mirada pesimista.

El 21 por ciento de los encuestados afirma que la economía empeorará mucho durante 2018 y otro 37 considera que empeorará algo. La suma, 58 por ciento, tienen una perspectiva lejana al “lo peor ya pasó”.

Bacman afirma que “el precio del dólar vuelve a quitarle el sueño a los argentinos”. Y aquí no se trata de la posibilidad de comprarlos y hasta de atesorarlos. Se trata de otra cosa: la gente está convencida que el aumento del dólar se traduce de manera inmediata en alta inflación. Hablan de la inflación que impacta en su vida cotidiana, a la hora de comprar alimentos y artículos de primera necesidad, además de pagar los servicios que en los últimos años han sufrido aumentos desorbitantes. Solo para tomarlo como ejemplo, las facturas de gas, una vez que se aprueben los aumentos planteados, en muchos casos puede llegar hasta el mil por ciento.

La cuestión pasa por entender los motivos que influyen en la conformación de estas opiniones, que incluyen una percepción de una economía descontrolada, y que pone en jaque a la gestión de Cambiemos en el conjunto de la opinión pública, incluyendo a una importante porción del segmento de los independientes, que en estos últimos dos años se han constituido en una especie de equilibrio de la balanza electoral. Tampoco resulta extraño que las expectativas de futuro de los argentinos sean cada vez más sombrías. Casi el 60 por ciento habla, en algún nivel, de que empeorará. Y esos son diez puntos más que hace dos meses. Es pesimismo que crece”.

Cantitos

Los resultados de la encuesta de marzo, pero también ya la de febrero, vienen mostrando el clima de malestar social y caída en las expectativas que son la base de la irrupción de los cantitos contra el presidente. Se han buscado razones futbolísticas y hasta manipulaciones políticas, pero si hasta los independientes están críticos y desesperanzados tiene lógica que hayan prendido todas las variantes de la famosa canción.

Del otro lado, hay que decir que esto no significa que Cambiemos está contra las cuerdas en el terreno político-electoral. Tiene una base –disminuida– que respalda al presidente y su fuerza política y, además, cuenta por ahora con la división de los opositores.

Aún así, como viene señalando este diario junto al CEOP, las luces amarillas están encendidas. El grosero recorte a los jubilados, las tarifas, los aumentos en el transporte y el apriete en las paritarias son lo que lleva a una mayoría a decir lo que marca la encuesta: “no llego a fin de mes” o “llego justo”. Seguramente siete de cada diez personas estaban esperando que se hablara de eso en la inauguración de sesiones.

 

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