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POSADAS

Una expansión de las chacras, a instancias de políticas provinciales

La imposibilidad de contar con información estadística fehaciente conspiró siempre en el país, en la provincia, contra una planificación seria y obligó a los bien intencionados –porque los hubo mal intencionados- a buscar la forma de sortear semejante escollo. Estas circunstancias, además, favorecieron la adopción de políticas neoliberales en la década de los ’90, justificando inclusive el cese de Misiones, por ejemplo, como provincia productiva para transformarse en una abastecedora de “servicios”.

De ahí la importancia de este trabajo que se viene realizando a nivel provincial, habida cuenta que los datos del Censo Agropecuario del 2002 proyectaron una realidad que, lógicamente ya no es la misma transcurridos 8 años de entonces. Más aún porque a partir del 2003 a nivel nacional y especialmente provincial, hay cambios sustantivos en procura del recupero de la productividad primaria, al tiempo que se impulsan algunas acciones en dirección a una demorada –históricamente- industrialización.



La actividad foresto-industrial se expandió pero en materia de plantación, extracción y un primer tratamiento de la madera y no en la elaboración de productos industriales, en los que comienza a trabajarse mediante algunos planes provinciales (Plan Cucheta, Plan Cuna, financiación de compras de muebles de madera a través del Instituto Provincial de Lotería y Casinos, Iplyc). La construcción de viviendas de madera es otra posibilidad que comenzó a trabajarse a nivel nacional, inclusive previendo la inclusión de madera en las de mampostería.



Cabe observar que es la Provincia la que moviliza acciones en pos de una mayor productividad, porque la Nación todavía permanece con la atención puesta en las características que imprimió a la actividad nacional aquella década del ’90 y la “timba financiera de los alimentos” en los 2000, más la crisis del 2008-2009. La salida del infierno no fue para ninguna de las dos un sendero de rosas, y acaso recién ahora, en ambas jurisdicciones se puedan sentar a planificar un afianzamiento del crecimiento alcanzado, más expansiones programadas de cara a un mercado interno todavía con muchas demandas y en dirección a un mercado internacional impregnado de incertidumbre en el mundo industrializado pero con grandes expectativas de consumo en las naciones en vías de desarrollo –India o China por citar las más pobladas-.



Así durante el año que finaliza se ha podido observar la continuidad de financiación provincial para programas como el Proalimentos enderezado a la diversificación en la chacra en procura del autoabastecimiento, en un primer momento. O el apoyo dado a la ganadería en expansión, también con buenos resultados y principios de industrialización con frigoríficos apostados en determinadas zonas, respondiendo al criterio de cuencas productivas. También porque habrá de posicionarse la producción alimentaria provincial como preferencial para el turismo en crecimiento. Los visitantes demandan productos típicos, autóctonos de la zona, tanto como comidas y bebidas regionales. Un campo éste recién comienza a desandarse.



Todo ello, por cierto, sin tener en cuenta “nichos” como la producción de la ka’a he’é o stevia rebaudiana (yerba dulce) encaminada por la Cooperativa Tabacalera hacia un edulcorante de colocación nacional. O los productos cárnicos elaborados a partir del cerdo en el Frigorífico de Leandro N. Alem, también propiedad de la Cooperativa Tabacalera.



Hay procesos de avanzado proceso en la región de Las Flores en el centro de la provincia, que alientan también una producción diversificada y de poca difusión. O bien la recuperación de producciones otrora tradicionales como la del algodón –fibra de alta calidad la que se produce en Misiones-, o las cosechas primicia de duraznos y uvas en la región de Cerro Azul.



Todo este panorama, además, se cierra con la pronunciada expansión de las ferias francas a nivel de Posadas y del resto de la Provincia. En este ámbito, el año que acaba de iniciarse se dedicará a profundizar la capacitación de los plantadores tanto en materia de cultivo como de presentación de productos o elaboraciones artesanales. La producción local ya representa un 30% de la oferta en frutas y verduras que realiza el Mercado Central de Posadas.



 

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