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POSADAS

Una historia sinuosa o el uso y descarte de lo católico

Por quinto domingo consecutivo fue censurado el obispo de Posadas Juan Rubén Martínez. Una historia sinuosa, que no aguantaría una revisión de archivo es la que se viene escribiendo en un Diario provincial, a propósito de las actitudes de sus propietarios, que fueron hechas públicas por el mismo medio. Así un buen día, hace ya casi tres años la directora general Marlene Wipplinger apareció en una fotografía, cubierta la cabeza con una mantilla, saludando al papa Benedicto XVI, en lo que no sería más que las audiencias públicas que concede los días miércoles el Pontífice y sólo permiten un rápido intercambio de saludos –que en este caso habrían sido en alemán, la lengua materna del jefe de la Iglesia Católica-. Nada dice el Diario respecto del contenido de este “encuentro” y, en cambio, se detiene en citar reflexiones sobre la mujer encomendadas a un biblista vaticano a propósito del Vía Crucis rezado en el Viernes Santo de abril del 2007. Presentación que podría inducir confusiones, creyendo un lector inadvertido que el Pontífice daba este mensaje evangélico en la breve entrevista.

Más audaz –y confusa- fue la nota dedicada al ex gobernador. Ex novio, y permanente socio político de la familia, Ramón Puerta. Mezclando la audiencia de los miércoles con el Papa en la cual “bendijo a los misioneros” se avanzó sin mesura: “se analizó en la Santa Sede el rol de la Iglesia en la política provincial”, volanteó Primera Edición. Es que también daba cuenta de una “extensa reunión” con un funcionario vaticano de nacionalidad argentina –Leonardo Sandri- y como ya se estaba en un territorio vecino, la nota incluyó asimismo una mención a una reunión con el vicepresidente del Senado italiano. ( “Si non è vero è ben trovato”; si no es cierto está bien encaminado, dicen los italianos).


 


 


 


Transcurrido el tiempo y convertido el otro vástago en diputado provincial, pareció oportuno al matutino mostrarlo en una fotografia con el titular de la Diócesis de Posadas Juan Rubén Martínez. Así apareció un sonriente Claudio Wipplinger al lado del referente de los católicos posadeños y buena parte de los misioneros.


 


La aureola de catolicidad que el Diario del padre Francisco Wipplinger había alentado en ambos jóvenes comenzó a desdibujarse cuando se impuso la censura al obispo Martínez, en aparente represalia por haberse quejado en forma privada y pública de la tergiversación que se hizo de sus expresiones a ese medio. Martínez daba la buena nueva de la ordenación sacerdotal de misioneros. El Diario tituló hablando de la cuestión sexual  trayendo a colación casos denunciados – y condenados- de abusos por parte de religiosos católicos que nada tenían que ver con el acontecimiento que era motivo de la nota periodística.


 


Desde la queja de Martínez –y sin admitirle un derecho a réplica- el Diario suprimió la publicación dominical de su homilía y de modo que se notase la censura continuó publicando la del titular de la Diócesis de Iguazú Marcelo Martorell y, en lugar de la del obispo posadeño, incluyó las de religiosos de lugares tan distantes como Luján (¿?). El de este 28 fue el quinto domingo de censura. En esta oportunidad, Martínez fue reemplazado por el Papa Benedicto XVI pidiendo perdón por los casos de abuso sexual de parte de sacerdotes -un tema que resulta preferido del Diario-.


 


 


 

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