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Una rendición de cuentas aprobada que transparenta el uso de los recursos estatales

Acaba de informarse de la aprobación por parte del Tribunal de Cuentas de la Provincia de la rendición de cuentas de la Dirección General de Rentas. Es decir, del organismo de la Constitución que debe controlar las cuentas públicas. En este caso, el resultado de la política tributaria que rige por imperio de las leyes aprobadas por el Parlamento misionero.

Y puede decirse desde la gestión de la actual fuerza política provincial en el Gobierno, que los impuestos dejaron de ser esa zona oscura, indescifrable, y de destino incierto. Que por lo mismo inducía a la evasión, tanto como a la elusión. Era el argumento esgrimido por individuos y empresas.

Aprueban sin objeciones rendición de cuentas de la DGR de 2017

Pero desde esa gestión gubernativa las cuentas públicas pasaron a ser transparentes, con destino en aquellas cuestiones que tienen que ver con las obligaciones ineludibles del Estado: salud, educación, seguridad, vivienda. Orientación de la economía, socorro ante crisis tanto de poblaciones como de actividades productivas, industriales.

Ese hecho, sin embargo, no le quitó el mote de “presión impositiva” preferido por sectores de la economía históricamente opositores a los impuestos, tanto como al rol del Estado en calidad de orientador social, económico, político, como garante de la paz pública.

Sin embargo, toda vez que las críticas salieron del plano mediático para posicionarse en una mesa seria de debate –como es el caso, por ejemplo, de aquella que se entabla toda vez que se discute el presupuesto anual en la respectiva comisión de la Cámara de Representantes, donde están diputados tanto del oficialismo como de la oposición- hasta los más neoliberales deben admitir que los tributos de Misiones son los más bajos del país. Y que la distribución de la carga en estas tierras misioneras, tiene que ver con la rentabilidad de cada cual. Porque esta condición también se propuso y votó en la ley provincial.

Otra mesa que suele formarse es la constituida con los actores económicos privados –empresarios, comerciantes, industriales, productores- y allí también se termina admitiendo que la mayor presión la ejerce Nación, que es la que menos devuelve de cuanto se lleva, inclusive. Y que aunque insistan en pedir menos impuestos provinciales, aquellos que se aplican son los de alícuotas más bajas que enel resto del país.

Debe admitirse, inclusive, que la economía misionera ha salido robustecida y transparentada, subió del lugar décimo séptimo al octavo en el ranking nacional y se ha mantenido allí a pesar de todos los avatares.

Más aún: a la vista están las obras públicas; desde el sistema sanitario provincial; la educación: escuelas, docentes; hasta una escuela de robótica. Comisarías, patrulleros, helicópteros. Expansión del servicio de Justicia hacia toda la provincia. Cooperación a los sectores productivos, industriales: micro créditos; créditos de mayor envergadura respaldados como el de la foresto industria. Infraestructura, caminos, puentes, agua potable, fibra óptica. Viviendas.

Entonces importa que, año a año, el Tribunal de Cuentas apruebe sin objeciones la rendición de cuentas anual que puntualmente informa la DGR. No es un dato menor. Se trata de los recursos de todos los misioneros entregados al Estado en pos del bienestar público.

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