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Usinitas: subdesarrollo y contaminación crónicos

A propósito de las casi simultáneas instalaciones de sendas “usinitas” de bajas potencias, montadas en Aristóbulo Del Valle (Misiones) y en Goya (Corrientes), ambas formadas por conjuntos de motores Diesel movidos con combustibles pesados (Gas Oil, o Diesel Oil, que hoy son prácticamente lo mismo), el tema se presta para realizar diversos –y muy jugosos- análisis complementarios, profundizando aristas muy interesantes que por la necesaria brevedad, no se pudieron hacer en los artículos respectivos precedentes.

(* Por Carlos Andrés Ortíz)



A propósito de las casi simultáneas instalaciones de sendas “usinitas” de bajas potencias, montadas en Aristóbulo Del Valle (Misiones) y en Goya (Corrientes), ambas formadas por conjuntos de motores Diesel movidos con combustibles pesados (Gas Oil, o Diesel Oil, que hoy son prácticamente lo mismo), el tema se presta para realizar diversos –y muy jugosos- análisis complementarios, profundizando aristas muy interesantes que por la necesaria brevedad, no se pudieron hacer en los artículos respectivos precedentes.



 



Es bien sabido que las usinas termoeléctricas (las que queman hidrocarburos; o sea petróleo, gas o carbón) son demostradamente las tecnologías más contaminantes para producir energía eléctrica; estando a su vez entre las principales causas (25 % del total mundial) de emisiones de gases contaminantes, causantes a su vez del muy publicitado “efecto invernáculo” (más conocido por “efecto invernadero”).



 



Resulta notable –y demostrativamente muy claro respecto al incoherente accionar de determinados grupúsculos autodenominados ”ecologistas”- el silencio prácticamente total de esos militantes del “ecologismo duro”, usualmente no solo ruidoso y vocinglero, sino también con aristas francamente agresivas, muchas veces de cortes claramente patoteriles y operando al límite de las injurias y las agresiones de hecho.



 



Precisamente en ambas localidades operan sendos grupos ultra ecologistas, que más bien podrían definirse como “ecologistas anti represas”, por sus miras totalmente focalizadas en la cerrada oposición a las usinas hidroeléctricas.



 



En ambas localidades –y en ambas provincias- esos curiosos grupos de militantes “anti represas” guardaron densos y muy sugestivos silencios ante los procesos de montajes de las usinas Diesel –que no pudieron pasar desapercibidos en esas pequeñas localidades- y en uno de ellos incluso al consumarse su inauguración y puesta en servicio.



 



¿Cómo es entonces la cosa? ¿No les preocupan a esos muy sui generis “ecologistas” los muy altos niveles de contaminación –gaseosa, fluídica y sólida- que provocan los funcionamientos de dichas usinas Diesel? ¿No se les ocurrió pensar el enorme nivel de contaminación indirecta que esas mismas usinas provocarán, al tener que transportarse sus combustibles, lubricantes y repuestos, que necesariamente deberán ser transportados sobre camiones? ¿No se detuvieron a calcular los crecientes riesgos de graves accidentes carreteros que implicarán los equipos (camiones tractores con sus respectivos acoplados), que serán consecuencias directas de los funcionamientos de dichas usinas?



 



Si bien no suelen detenerse  a analizar “minucias” como los costos económicos, es notable que ningún “ecologista” se haya detenido a analizar los altísimos costos por KWh de la energía a ser generada por esas notoriamente ineficientes tecnologías de generación. Claro está que ese desinterés por involucrarse en temas económicos, va en paralelo con la omisión que esos “ecologistas anti represas” incurren al no considerar en absoluto los terribles y degradantes problemas de contaminación que son consecuencia de la miseria y el subdesarrollo crónicos.



 



Problemas como la desnutrición, incluso las muertes por inanición; el enanismo y el escaso desarrollo mental que producen las deficiencias de alimentación; y diversos males de la miseria endémicos en nuestra región (como la tuberculosis, la lepra, el paludismo y otros), son usualmente omitidos en los estentóreos “análisis” (por lo general vulgares peroratas con poco sustento) que suelen ser hechos por esos sui generis “ecologistas” vernáculos.



 



Claro está que en los casos de “ecologistas” misioneros, jamás se los escuchó preocuparse por los terribles problemas de malformaciones congénitas, de taras incorregibles, y de muertes precoces por tumores y otros males tan siniestros como los descriptos, que algunos médicos corajudos atribuyeron a los poderosos agro tóxicos (venenos químicos) que son usados en los cultivos de tabaco.



 



Pero aún dejando de lado esas “minucias” (que por cierto no lo son), evaluemos que sucedería si en base a la irracional prédica antirrepresas a ultranza de estos fariseos del ecologismo, se reemplazara totalmente el abastecimiento hidroeléctrico de Misiones, por un conjunto de “usinitas” como la montada en Aristóbulo Del Valle (“tierra santa” junto con Eldorado, del ecologismo vernáculo).



 



Para suplantar totalmente la energía hidroeléctrica que Misiones recibe de Urugua-Í, de Yacyretá y de Acaray (Paraguay), se necesitarían 21 “usinitas” equivalentes a la montada en Aristóbulo del Valle. Esto no contempla los incrementos de la demanda, que puede ser explosiva.



 



Esas 21 usinitas proveerían la Potencia Firme necesaria actualmente, del orden de 315 MW, y en el límite de sus capacidades operativas podrían cubrir las necesidades actuales de generación, del orden de 1.700 GWh año.



 



Claro está que en lugar de la generación limpia, libre de emisiones gaseosas y libre de gastos de combustibles, que hoy proveen las hidroeléctricas, esas “usinitas térmicas de reemplazo” –que de hecho son prohijadas por los fanáticos del pseudo ecologismo antirrepresas, las 21 usinitas Diesel consumirían la friolera de 425 millones de litros de Diesel Oil. Esa descomunal magnitud de consumo de combustibles pesados, necesitaría mover 14.167 equipos de transporte (camiones con acoplados) por año; todo ello con los enormes costos económicos (el valor del combustible se incrementaría al pie de central entre 35 % y 40 %). A ello se le deben agregar los perjuicios de desgaste prematuro del pavimento de las rutas, las congestiones y previsibles mayores tasas de accidentes, y por supuesto los nocivos gases y otros residuos a ser provocados por semejante masa de camiones en constante movimiento.



 



Un cálculo muy grosero del costo de esa enorme masa de combustible, puede estimarse en 1700 millones de pesos anuales, a valores actuales, lo cual equivale a derrochar 425 millones de dólares por año -¡una exorbitancia para una economía débil como la de Misiones!-.



 



Por supuesto los transportistas de combustibles estarían muy felices ante la perspectiva de manejar semejante mercado cautivo, y con ello se entenderían determinadas posturas cerradamente antihidroeléctricas de algunos de ellos.



 



Las emisiones de gases tóxicos a ser emitidos por esas hipotéticas 21 “usinitas” que son prohijadas de hecho por las corrosivas prédicas de los ultra ecologistas, provocarían los siguientes cuantiosos volúmenes de emisiones de gases tóxicos; por año.



 



223 Toneladas de CO (monóxido de carbono).



1.114.205 Tn de CO2 (dióxido de carbono).



11Toneladas de CH4 (metano).



2.971 Tn de NOx (óxido de nitrógeno).



Otros gases tóxicos varios, en menores cantidades.



 



Estos enormes perjuicios económicos y ambientales, parecerían ser “ignorados” por los fariseos del “antirrepresismo a ultranza.



 



¡Y no nos vengan ahora con la retahíla de disparates técnicos incoherentes, como pretender generar esos volúmenes de electricidad con centrales eólicas (no hay vientos y además tienen limitaciones técnicas importantes), con centrales solares (de bajísimos rendimientos y con insalvables limitaciones de noche y en días nublados), y otras “alternativas” propuestas que directamente son impresentables por ser disparates totales.



 



¿Seguirán estos “ecologistas antirrepresas” teniendo el arrojo de persistir en sus incongruentes planteos, aún a riesgo del descrédito total ante la opinión pública, en desmedro de la poca credibilidad que tal vez aún mantengan entre sus acólitos más fieles, y entre la población que pueda aún mantenerse desinformada al respecto?



 



¿Seguirán siendo esos pseudo ecologistas, simples apologistas del subdesarrollo crónico?



 



* C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ



Investigador de temas económicos y geopolíticos



Ex Investigador y Docente = Facultad de Ciencias Económicas = UNaM



Especialista en Gestión de la Producción y Ambiente – Fac. de Ing. = UNaM



Tesista de la Maestría en Gestión de la Energía  = UNLa – CNEA



Docente de Economía – Esc. Normal 10 – Nivel Terciario



Docente de la Diplomatura en Geopolítica – Inst. Combate de Mbororé

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