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Vida Silvestre celebrará el 9 de julio cuidando monumentos naturales

En vísperas de celebrar la Independencia, la Fundación Vida Silvestre Argentina enarbola la bandera del yaguareté. En Misiones, la organización ambiental trabaja, junto al Ceiba (Centro de Investigaciones del Bosque Atlántico), en desarrollar un estudio a través de la colocación de collares satelitales a estos grandes felinos. Esto permite estudiar los movimientos y conocer más sobre su biología para poder proponer políticas, leyes y medidas que ayuden a su conservación. También, a través de la distribución de trampas-cámara en diferentes partes de la provincia, se está realizando un registro fotográfico que, al ser identificados, permiten estimar el estado de la población en la provincia.

A su vez, junto con las autoridades provinciales y otras organizaciones, se busca finalizar y aprobar el plan de manejo del yaguareté que asegure su conservación; se reglamente la Ley de Conservación de Grandes Felinos y se realicen periódicamente operativos de control y vigilancia en las áreas naturales protegidas de la provincia.




En vísperas de celebrar la Independencia, la Fundación Vida Silvestre Argentina enarbola la bandera del yaguareté. Este felino, el más grande de todo el continente americano, fue declarado en 2001 Monumento Natural Nacional. Sin embargo, está en peligro de extinción: quedan menos de 200 en nuestro país. La efectiva implementación de la Ley de Bosques y la aprobación de un plan de manejo de la especie son dos medidas fundamentales para asegurar su conservación.



Al igual que la Bandera argentina y la escarapela, el yaguareté es un verdadero símbolo de los bosques y selvas de la región. En el continente americano se estima que quedan entre 7.000 y 15.000 individuos, de los cuales, en la Argentina se conservan menos de 200 en las provincias de Chaco, Formosa, Jujuy, Salta, Santiago del Estero y Misiones. Poco más de un siglo atrás, esta especie llegaba hasta la provincia de Buenos Aires, pero hoy se encuentra recluida en los sitios menos alterados del norte del país. La pérdida de su hábitat (selva y bosque) producto de la deforestación, su caza ilegal o la caza indiscriminada de sus presas y los conflictos con animales domésticos afectan su supervivencia.



“La deforestación, producto de la expansión de la frontera agropecuaria y la falta de la implementación efectiva de las leyes vigentes, sumada  a otros riesgos como la caza furtiva, ponen al yaguareté en una situación sumamente delicada”, afirma Diego Moreno, director general de la Fundación Vida Silvestre Argentina. La Ley de Presupuestos Mínimos de Protección de Bosques Nativos (Ley de Bosques), constituye una gran herramienta para la conservación del hábitat del yaguareté.



En la provincia de Misiones, por ejemplo, el ordenamiento territorial protege 1,2 millones de hectáreas (ha) de bosques nativos, un 75% de los bosques de la provincia. En Chaco, la superficie protegida alcanza los 3,5 millones de ha (70% de sus bosques nativos). En Santiago del Estero quedaron protegidas 6,7 millones de ha (87% de sus bosques nativos). En Salta, la superficie protegida es de 7,9 millones de ha (83% de sus bosques) y en Formosa, alcanza los 1,1 millones de ha, es decir el 25% del total del territorio provincial. Con la reciente sanción de la Ley de Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos de Jujuy, ya todas las provincias en las que todavía existen poblaciones de yaguareté han dado este paso necesario para acceder al  Fondo Nacional para el Enriquecimiento y Conservación de los Bosques Nativos establecido en la Ley.



La Ley asigna al fondo, al menos, el 0,3% del presupuesto nacional de cada año y el 2% de las retenciones a los productos agropecuarios. “Esto hubiera sumado casi 3000 millones de pesos en los últimos dos años. Sin embargo, en los ejercicios 2010 y 2011, se han asignado sólo 600 millones de pesos, de los cuales se han distribuido $143.402.000 entre todas las provincias”, agrega Moreno. Hace falta mejorar la gestión de los fondos de las provincias y crear un fideicomiso para que los montos no ejecutados en un año fiscal puedan acumularse para el año siguiente, tal como lo marca la Ley. “Así, también será posible que el Congreso Nacional tome la decisión de asignar cada año el monto que marca la Ley, independientemente de las consideraciones sobre la ejecución anual”, finaliza Moreno.



Además de incidir para que se implemente de manera efectiva la Ley de Bosques, Vida Silvestre promueve otras iniciativas para asegurar su hábitat: impulsa la Red de Comercio Forestal Argentina para fortalecer la legalidad en toda la cadena de valor del sector forestal (30% del volumen total de la madera de bosques nativos que se comercializa es ilegal) y la certificación FSC que fomenta el uso ambientalmente responsable, socialmente benéfico y económicamente viable de los bosques del mundo. A su vez, recupera bosques degradados de Chaco y Misiones (hasta el momento se recuperaron 100 hectáreas).




 

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