SEGUINOS

POSADAS

Violencia juvenil: quieren controles y trabajo social conjunto

Con sanciones económicas para los padres de los chicos que infringen las normas. Todos coinciden que la familia es el “primer eslabón” formador, advirtiendo que la escuela debe continuar con esa educación. Hay interrogantes sobre los controles previstos en el Código de Nocturnidad, “que no se cumplen”. También se acusa de “un Estado ausente”, que es el que debe “convocar a la elaboración de un proyecto conjunto” para enfrentar el flagelo, que se cobró nuevas víctimas.

Daniel Briñócoli, padre de Fernando uno de los jóvenes agredidos por el padre de otro adolescente, y la secretaria de la Red de Prevención de la Violencia (Previo) Malena Gutiérrez de Gamarra en sendas entrevistas con Jorge Kurrle, daban cuenta de la decisión de pasar a la acción para ponerle fin  a esta espiral de conflicto cuya más reciente víctima fue el adolescente Mauricio Domínguez.



 



Briñócoli dijo que en la segunda reunión mantenida con autoridades del Ministerio de Gobierno y la Policía provincial y asociaciones sociales dijo que han pedido “más controles. Y también descomprimir la Justicia. No puede ser que un solo juez y un solo fiscal tengan la causa de lesiones leves y casos de asesinato, por ejemplo. Porque van a tener que resolver estos últimos primero”. Añadió que “no se explica porqué se durmió el Código de Nocturnidad” y dijo esperar que “no sea porque fue adoptado por una gestión municipal, porque sino estamos en el horno; no vamos a resolver nada”.



 



Este padre se declaró convencido que debe haber sanciones para los progenitores cuyos hijos violan las normas. “Tienen que ser sanciones económicas. Porque si tenés que pagar una multa de 10 mil pesos porque tu hijo menor manejó el auto y provocó daños –que también debés reparar-, no dejás que pase de nuevo”.



 



 La profesora Gamarra coincidió en la responsabilidad que cabe a la familia, pero insistido en que debe existir un trabajo conjunto de todos los sectores sociales “porque la violencia está naturalizándose en todos los ambientes. En la escuela, en los medios de comunicación”. La educadora que es vice rectora del Colegio Martín de Moussy comentó que “el año pasado, por denuncia de un grupo de chicos se supo que un alumno tenía un compás con un bisturí soldado en la punta. Se le pidió el compás, lo tengo guardado en mi oficina. Pero todavía estamos esperando al tutor al que citamos para hablar del problema. Nunca vino”, lamentó Gamarra.



 



 



 

Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Descargar Semanario Seis Páginas