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Vivencia del Jubileo en la Diócesis de Puerto iguazú

El lema del jubileo será “A Cristo, por María, para que tengamos vida” en consonancia con el estado de misión en que se encuentra la diócesis desde hace dos años. Es intención del Obispo consolidar las dos etapas anteriores de la misión diocesana que fueron profundizar el conocimiento de la Palabra de Dios y el conocimiento de la Doctrina de la Iglesia y emprender la tercera etapa que es la profundización y la vivencia de los sacramentos. Este tiempo de jubileo culminará el año próximo, en la fecha en que efectivamente se creó la diócesis de Puerto Iguazú. En el transcurso del año tendrá lugar diversas fiestas religiosas y eventos culturales con motivo de este acontecimiento.

El Jubileo por los 25 años de existencia como diócesis, será un tiempo de bendición. Nuestro Obispo Marcelo convocó a este tiempo jubilar y llamó a las comunidades a abrirse al Espíritu para discernir en comunión con él los caminos pastorales que el Señor pide para estos tiempos, pidiendo la intercesión de nuestra Madre en la advocación de Santa María del Iguazú. Es deseo de nuestro Pastor que este tiempo de gracia sirva para “el fortalecimiento de la fe y del testimonio de los fieles” de esta diócesis y que Cristo sea reconocido como el centro de nuestra vida cristiana que es capaz de darnos las gracias que necesitamos para continuar el camino eclesial emprendido.




Qué  es un “Jubileo” 




En la tradición católica, el Jubileo es una fiesta importante. Es un festejo, es una alegría. Se trata de una fiesta religiosa –que tiene su origen en el Antiguo Testamento- sumamente apropiada para volverse a Dios, para la reconciliación, la conversión, la solidaridad y la vivencia de los sacramentos, especialmente el de la confesión. 




El término “jubileo” se refiere al cuerno de carnero que sonaba a modo de trompeta cada vez que comenzaba esta fiesta religiosa. Este cuerno sonaba en el pueblo de Israel cada 25 años y constituía un Año de Gracia del Señor en el que se perdonaban las deudas e incluso se daba la libertad a los esclavos. Su sonido era expresión de alegría -interior y exterior- ya que la venida de Dios es también un hecho exterior, visible, audible y tangible, como recuerda San Juan (1 Jn 1, 1). En el Nuevo Testamento, Jesús se presenta como Aquél que lleva a su cumplimiento el Jubileo antiguo, ya que Él ha venido a “predicar el Año de Gracia del Señor” (cfr. Is. 61, 1-2).




Existen jubileos locales, nacionales y también universales, es decir, para toda la Iglesia. Ejemplo de esto último fue el Jubileo del Año 2000 en el que se celebró los dos mil años del nacimiento de Cristo. El Jubileo se llama comúnmente “Año Santo”, no solamente porque comienza, se desarrolla y se concluye con ritos sagrados, sino también porque está destinado a promover la santidad de vida y a reflexionar profundamente sobre el acontecimiento que se celebra. El año santo se instituye para consolidar la fe, favorecer las obras de solidaridad y la comunión fraterna en el seno de la Iglesia y en la sociedad, para recordar y remover a los creyentes a una profesión de fe más sincera y más coherente en Cristo, el único Salvador. En el año jubilar el centro es Jesucristo y el encuentro con Cristo nos lleva a la solidaridad entre los hermanos. El jubileo es una gracia que requiere una respuesta coherente de fe. El Jubileo es la fiesta por medio de la cual se celebra un gran acontecimiento religioso, el paso de Dios por nuestra historia concreta que -en este caso particular- significó el nacimiento de la Diócesis de Puerto Iguazú.



Fuente: Diócesis de Iguazú



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 




 

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