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Vuelve “El Avaro”, del Teunam

Este miércoles 11, a las 21, en la Sala Taller Estudio, ubicada en Calle Rebollo 380, casi avenida Rademacher, se realizará una nueva función para representar la versión libre del texto homónimo de Molière, del Taller de Producción del Programa Teatro de la Universidad Nacional de Misiones. La dirección General y Puesta en Escena están a cargo de Juan Carlos Staudt y Mónica Revinski.

‘El Avaro’, versión libre del texto homónimo de Molière, es una comedia en prosa en 5 actos, donde se analiza un defecto humano común y peligroso: la avaricia, encarnada en Harpagón.


La historia se sitúa en París en el siglo XVII, en el hogar de una familia acomodada, donde, sin embargo, los hijos sufren privaciones económicas y afectivas, a causa de la mezquindad de su padre. Harpagón está enamorado de Mariana y pretende casarse con ella a pesar de que su propio hijo se constituye en su rival, ya que también está enamorado de la joven. El poder del protagonista radica en su dinero, con el que pretende comprar los sentimientos más puros, pero que se convertirá en su opresión y su ruina moral, ya que renunciará a todo por no perder lo material.


JEAN BAPTISTE POQUELIN, (1622-1673) conocido universalmente como Molière, logró crear durante el curso de su carrera un mundo: el de la comedia. El teatro tomó un giro diferente, opacando las tragedias de Corneille y Racine, Moliere se convirtió en el dramaturgo sobresaliente, su modelo se implantó en Francia y de ahí irradió a otros países.


Molière se apoya en el sentido común, acepta al mundo con franqueza y        procura mostrar que los excesos en todo género son fatales para la vida social normal. El más alto mérito de sus obras está en su pericia para excitar la llamada risa pensativa, donde la sonrisa oculta la carcajada y que tiene la cualidad de hacer reflexionar al espectador. Los problemas de la sociedad de su tiempo son tratados magistralmente, pero a la vez, estos problemas tienen una vigencia y una permanencia constante, lo que hace que sus obras jamás sean del momento o de circunstancias. El desenlace, feliz en apariencia, oculta una amarga realidad; de allí la amargura interior, pues muestra que el vicio es incorregible. Las obras de Moliere, aparentemente divertidas, tienen un asunto grave, e incluso a veces triste: aquí está el poder de su talento.


La idea fundamental de Moliere sobre el teatro era que debía, por encima de todo, gustar al público, y que si éste aprendía divirtiéndose se había conseguido el más ambicioso objetivo.

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