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Zafaron de una condena a prisión perpetua por un brutal crimen

Dos hombres que habían sido procesados por un homicidio que ocurrió en 31 de agosto de 2008 en el barrio Villa INTA de Cerro Azul, firmaron un juicio abreviado luego que la fiscalía accediera al cambio de carátula y uno de ellos terminara condenado a catorce años de prisión y el otro a cuatro años de cárcel por encubrimiento agravado.

El fallo fue dictado por los camaristas Aldfredo Rafael Escribano, Juan Enrique Calvo y Roque Martín González. La pena mayor recayó sobre Armado Luján Ramírez (43); mientras que Antonio Núñez (60) fue desvinculado del crimen pero no del encubrimiento.

El Juzgado de Instrucción de Leandro N. Alem había elevado a juicio el caso como homicidio calificado “por alevosía por la idenfensión de la víctima por ebriedad”, pero la fiscal Liliana Picazo y la defensora oficial Teresita Inés Belloni acordaron un cambio que terminó beneficiando a los imputados.

El hecho por el cual Ramírez y Núñez terminaron condenados ocurrió en la madrugada del 31 de agosto de 2008 en una precaria casa del barrio Villa INTA, en Cerro Azul. En ese lugar, bebían caña o alcohol puro la víctima, Eusebio Pereyra, junto a los imputados. Cerca del amanecer, Ramírez le pidió plata a Pereyra, pero éste le habría dicho que ya no le quedaba efectivo. El imputado lo sacó hacia el patio y mientras lo sujetaba con un brazo, le asestó una puñalada en el abdomen.

No conforme con el ataque, arrastró a Pereyra hacia atrás de la casa, donde volvió a apuñalarlo “para que descanse de una vez”. Esa misma tarde, con la colaboración de Núñez, enterraron el cuerpo bajo una parva de aserrían y prendieron fuego para tratar de que el hecho quedara impune.

El 6 de septiembre, cerca del mediodía, un vecino avisó a la Policía porque un olor nauseabundo inundaba su casa. Una patrulla que llegó al lugar realizó un rastrillaje y encontró los restos de Pereyra.

En base a algunos testimonios se pudo establecer cómo ocurrieron los hechos y los dos imputados terminaron procesados. Ahora aceptaron su responsabilidad en el hecho y ambos terminaron condenados, aunque zafaron de pasar 20 años tras las rejas.

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