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Salud

“Activando voluntades” entregó a Salud Pública camas restauradas por el programa del Iplyc

Siete camas ortopédicas, restauradas a través del Programa “Activando voluntades”, fueron entregadas al Ministerio de Salud Pública de Misiones que las distribuirá entre los hospitales de Nivel 3 de toda la provincia. De la partida fueron cinco mil kits sanitarios (contienen barbijos, camisolines y botas), donados por el Iplyc.

Los elementos fueron recepcionados por el ministro de Salud Pública, Oscar Alarcón, de manos del presidente del Directorio del Instituto, Héctor Rojas Decut, y la responsable del Programa, Mabel Pezoa.

Tras recorrer las instalaciones de “Activando voluntades”, en calle Líbano 3135, de Posadas, e interiorizarse del funcionamiento del programa, Alarcón agradeció el gesto y señaló que “cada una de estas camas tiene un costo importantísimo. Llegan en un momento en que las compras están enfocadas en los elementos de protección personal” a causa de la pandemia.

Pezoa indicó que en las recorridas “vemos el mobiliario disponible. En este caso, las camas, en muy mal estado, fueron cedidas por las autoridades de un sanatorio privado, y los voluntarios las pusieron a nuevo. El IPLyC SE donó las pinturas y las lijas, hubo gente que colaboró con las herramientas, y otra, con la mano de obra”.

Rojas Decut recordó que “tratamos de dar un lugar a toda la gente que quiere sumarse para colaborar. Buscamos darle las herramientas, el vínculo, para que puedan concretar sus ideas, aportar su tiempo. Con esto, buscamos darle visibilidad a las manos anónimas y a la solidaridad. Queremos que la gente vea lo que aquí se hace”.

 

Pensando en los otros

Jorge Ferreira, Ulises Pereira y Sebastián Acosta, son algunos de los voluntarios que ofrecen sus manos y sus conocimientos para ayudar a los demás de manera desinteresada. Después que Pezoa consiguiera las camas, fueron a buscarlas y las trajeron al local del programa para iniciar la restauración. La tarea se atrasó un poco porque había insumos que los proveedores no conseguían por la situación por todos conocida. Mientras, “fuimos lijando, cambiamos las rueditas a medida que las íbamos consiguiendo, algunos tornillos, reemplazamos las placas que estaban destruidas, engrasamos y efectuamos algunas soldaduras, sobre todo en las manijas con las que se regula la cama, porque estaban desprendidas. También se arreglaron los apoya brazos que estaban muy oxidados”, contó Sebastián, que desde hace un año participa de estas actividades.

Añadió que “hay que tener en cuenta que estaban en desuso. Mabel nos dijo si podíamos arreglar, recomponer, y quedaron bastante bien. Ver el trabajo terminado me provoca una emoción muy grande porque hay pacientes que podrán utilizarlas”.

Admitió que tanto Jorge como Ulises “tienen noción de la cosa. Yo lo hice más de arriesgado. Para soldar me ingenio, lo mismo que para pintar. Fuimos colaborando, compartiendo conocimientos, y me fui adaptando porque desde hace un año participo en la entrega de las mantas y trato de colaborar en todo lo que se pueda”.

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