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Afirman que la inversión puede caer hasta un 26%

La gran mayoría de los economistas, sean estos ortodoxos o heterodoxos, coincide en que 2020 será una año de retracción del Producto Bruto Interno (PBI), no sólo en Argentina sino a escala global, debido a las crisis de oferta y de demanda desatadas por el Covid-19.

Respecto de la cuestión doméstica, se espera que la depresión económica tenga un impacto muy profundo en la inversión, algo que ya se puede anticipar al observar las cifras de intercambio comercial de marzo: según muestra el INDEC, las importaciones de bienes de capital, es decir, de aquellos que se utilizan para la producción, cayeron 24,8%.

“Nuestro escenario más probable señala una inversión contrayéndose en la zona del 26% para 2020, la cual se reduciría a cerca del 14% del PBI este año. La proyección se ve caracterizada por una aguda merma en el segundo trimestre del orden del 45% y una relativa reducción en los trimestres subsiguientes, sujeto ello a la extensión del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (consideramos la cuarentena finalizada cuando los centros urbanos operen con normalidad)”, indicó Santiago Manoukian, analista sectorial de Ecolatina.

En cuanto a la tendencia con la que se llega este año, el economista señaló: “La inversión, técnicamente la formación bruta de capital físico, se contrajo 16% en 2019 y 21% en los últimos dos años, representando al año pasado 17% del PBI, esto es, 3 puntos porcentuales menos que en 2018”. Manoukian también consignó que las decisiones de inversión ya se venían posponiendo, de por sí, a la espera de precisiones sobre la renegociación de la deuda, “al tiempo en que la débil demanda interna reducía los incentivos”.

Por su parte, el último informe de la consultora LCG destaca: “El PBI per cápita sumará otro año en retroceso acumulando una caída del 13% en tres años. En este contexto la inversión será la más afectada. Esperamos un desplome del 22% interanual promedio en 2020. Implicaría que el ratio inversión a PBI ajuste a niveles mínimos del 14% (medido a precios constantes)”. Al respecto, Julia Segoviano, economista de LCG, remarcó: “Todo está sujeto a lo que pueda llegar a pasar con el Covid-19 o que existan nuevos shocks externos”.

Asimismo, la economista jefa de Fundación Capital, Irina Moroni, añadió: “Estamos estimando una caída de la inversión del 22% en el año”.

En cuanto a los incentivos para invertir, el director asociado de Econviews, Miguel Zielonka, consideró: “El panorama de incertidumbre, tanto por la cuarentena como por la reestructuración de la deuda, no es favorable a una expansión de la inversión. Además, hay capacidad instalada sin utilizar en muchas ramas industriales, de modo que no vemos que la inversión sea el componente de la demanda que empuje la actividad en los próximos trimestres”.

Manoukian explicó además que el análisis y la dinámica de la inversión se hace siguiendo, fundamentalmente, tres variables: construcción, inversión en maquinaria y equipo y desembolsos destinados a equipos de transporte. Dicho esto, la construcción es una de las ramas de la economía que más se espera que tarde en reaccionar, junto al turismo, los servicios y el comercio.

En lo que tiene que ver con equipos de trabajo, el análisis del economista de Ecolatina es sintomático de lo que se puede esperar: “El mayor deterioro lo vemos en la producción de durables y bienes de capital: automotor, textil y calzado, electrodomésticos y electrónica, maquinaria y equipo y muebles”.

En línea con este análisis, Julia Segoviano sostuvo: “El sector de la construcción y el de la industria, que son muy importantes dentro del PBI, van a caer fuerte este año. Ahí vemos el mayor perjuicio”.

A lo mencionado se puede agregar el derrotero de la actividad petrolera, teniendo en cuenta que desde hace algunos años existe la esperanza de que Vaca Muerta sea el gran imán para la inversión extranjera directa. Con los precios actuales, la extracción de combustibles no convencionales se torna inviable.

Algo en lo que coinciden los especialistas es que la inversión es mucho más elástica a lo que suceda con el ciclo que los otros factores del PBI (consumo, comercio exterior y gasto público). “Invertir es una decisión que tiene que ver con las perspectivas que el empresario observa y en muchos casos no es algo que se pueda hacer a medias. La empresa no puede abrir media fábrica”, sentenció Jorge Neyro, economista jefe de ACM.

En esa misma sintonía, el economista jefe del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas, Alfredo Gutiérrez Girault, amplió: “La teoría económica muestra que, en materia de demanda agregada, lo más volátil en el ciclo es la inversión”.

El economista de EcoGo Juan Ignacio Paolicchi, agregó: “Es muy difícil estimar la caída de la tasa de inversión, en un contexto en el cual no sabemos cuánto va a durar la pandemia, cuánto va a caer la economía, cómo puede ser la proyección futura de ingresos. Lo que es seguro es que la inversión es el factor más afectado del PBI, el que más va a caer. Y más en un contexto en el que ya venía muy golpeada. Nos tenemos que empezar a olvidar de que venga algún tipo de recuperación por el lado de la inversión en capital fijo”.

Fuente: Infobae.

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