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Salud

Ante el desabastecimiento, ¿es conveniente hacer alcohol en gel casero?

En medio de la expansión de la pandemia de coronavirus surgieron varios datos falsos sobre métodos de prevención y uno de los más difundidos fue la supuesta receta para fabricar alcohol en gel casero. Sin embargo, especialistas y la Organización Mundial de la Salud (OMS) no recomiendan su producción hogareña y sugieren que la mejor alternativa es lavarse detenidamente las manos con agua y jabón.

El alcohol en gel como producto desinfectante de uso masivo comenzaó a escasear en las góndolas de farmacias y supermercados y, en consecuencia, su precio subió indiscriminadamente, por lo que la fórmula para fabricarlo en la comodidad del hogar parecía la solución ideal.

No obstante, preparar alcohol en gel es mucho más complicado de lo que se difundió, los reactivos no son de fácil acceso y se necesitan especialistas para asegurar la calidad del producto y evitar riesgos para la salud.

La OMS dio recomendaciones sobre el alcohol en gel casero. Desde la Organización apuntan que es más difícil de lo que parece porque si no se logra la concentración exacta y específica es probable que produzcan alergia o termine dañando la piel.

Tampoco se puede garantizar en forma casera que la preparación se mezcle con bacterias.

La mayoría de las recetas caseras usan una mezcla de dos tercios de alcohol al 91% o al 99% con un tercio de gel de aloe vera. El problema es que aún así, es muy difícil controlar cómo se diluye el alcohol en el producto final, y también garantizarse que, por ejemplo, la mezcla no se contamine con bacterias.

Las autoridades médicas siguen aconsejando el lavado de manos tradicional, con jabón siempre que sea bien hecho y a conciencia.

El ministerio de Salud de la Nación dice que es importante lavarse las manos sobre todo:

  • Antes y después de manipular alimentos o amamantar.
  • Antes de comer o beber y después de manipular basura o desperdicios.
  • Después de tocar alimentos crudos y antes de tocar alimentos cocidos.
  • Después de ir al baño, sonarse la nariz, toser o estornudar y luego de cambiarle los pañales al bebé.
  • Luego de haber tocado objetos “sucios”, como dinero, llaves, pasamanos, etc.
  • Cuando llegás a la casa de la calle, el trabajo, la escuela.
  • Después de haber estado en contacto con animales.

 

Fuente: Rouge, Perfil.

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