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ECONOMIA

Aseguran que el empleo tardará 5 años en recuperar niveles prepandemia

Las variables sociales clave, como el empleo y la pobreza, sufrieron un mazazo durante la pandemia y se deterioraron a una velocidad récord, aunque en el caso de la desocupación Argentina mostró un desempeño mejor al del resto del continente, gracias al ATP y la prohibición de los despidos. Eso sí: la expectativa en materia de empleo es que el rebote sea mucho más lento y tomaría en torno a cinco años de crecimiento a buen ritmo para recuperar los niveles previos.

La consultora Abeceb publicó una estimación en base a un dato en el que Argentina tuvo peor desempeño que el promedio global: las horas trabajadas. Mientras que, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el mundo las horas trabajadas cayeron 10% interanual en promedio, en Argentina lo hicieron al 20%. Eso ocurrió por una cuarentena espcialmente rígida y una cantidad de protocolos para volver a la actividad, lo que permitió por ahora una sostenida recuperación del PBI.

Pero una normalización de ese ritmo llevará al rebote de los puestos de trabajo a hacerse más lento. Según la estimación de Abeceb, en el 2021, con un rebote de la actividad proyectado de 5,9%, el crecimiento del empleo estaría entre 1,6% y 3,3%, lo que significaría una creación de 500.000 puestos de trabajo. Por cierto, mucho menos que los 2.000.000 que se perdieron a velocidad extraordinaria entre el primer trimestre y el tercero del 2020.

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Cabe destacar que, más allá del desempeño de la economía local en horas trabajadas, Argentina tuvo el segundo mejor destino en materia de desempleo a nivel América Latina. De hecho, la desocupación saltó desde el 8,9% en el último trimestre del 2019 hasta el 11,7% en el tercero. Un incremento de 2,8 puntos.

Con la excepción de Uruguay (salto de solo 2 puntos), al grueso de los vecinos les fue peor: Chile pasó de una tasa de 7,8% en el cuarto trimestre del 2019 a 12,3% en el tercero del 2020, una diferencia de 4,5 puntos; Perú de 6,3% a 16,5%, una brecha de 10,2 puntos; Bolivia de 4,8% a 10,8%, un gap de 6 puntos; Paraguay urbano de 6,3% a 10,1%, un salto de 3,8 puntos; Colombia de 11,3% a 21,2%, un incremento de 9,9 puntos; Brasil de 11,2% a 14,2%, una suba de 3 puntos (promediando los tres meses de cada período); Ecuador urbano de 4,4% a 7,5% entre diciembre y septiembre, un crecimiento de 3,1 puntos.

Eso sí, el mayor impacto durante el segundo trimestre del 2020, cuando el empleo se desplomó, lo sufrieron los asalariados no registrados y los cuentapropistas. Es decir, el trabajo precario, que también fue el que explicó el importante rebote una vez que la cuarentena comenzó a ceder, hacia el tercer trimestre. Para Abeceb, la recuperación seguirá siendo traccionada por esos sectores.

Un informe publicado por la consultora LCG realizó proyecciones para el segundo trimestre de pobreza y desocupación, a partir de distintos escenarios para el salario real y la recuperación del empleo. Señaló que, en un supuesto optimista, en el que el salario crece 3% y la cantidad de gente que tuvo que salir del mercado laboral durante la pandemia recupera su puesto, el desempleo sería de 10,6%.

Se trata de un número todavía muy alto pero bastante mejor que el 13,1% que marcó el segundo trimestre del 2020. E idéntico al del mismo trimestre del 2019. La pobreza, por su parte, bajaría hasta 42,9%, también un número altísimo, aunque por debajo del 47% que marcó el segundo trimestre del 2020.

En un escenario menos optimista, en el que el salario empata con la inflación y solo el 75% de los trabajadores recupera su puesto de trabajo, la pobreza quedaría en 45,7% y el desempleo en 11,4%. En el peor de los mundos, con el salario cayendo 7% y sin recuperación del mundo del trabajo, la desocupación se iría a 14,7% y la pobreza a 50,4%.

Además estimó que con una política fiscal redistributiva, el número de pobreza podría desplomarse hasta el 33,8%. Sostuvo: “La respuesta lógica pareciera que es que habrá que hacer políticas de redistribución más efectivas. Los resultados efectivamente se consiguen. En un escenario en el cual se asumen que los inactivos surgidos de la pandemia vuelven al mercado pero que solo 3 de 4 consiguen un empleo, y que el salario real ajusta 3% anual, si se mantiene el IFE la pobreza caería a 44,3%; si se suma un bono de $5000 a jubilados, pensionados y beneficiarios de un plan social se podría aspirar a un 38,5%; y si ese beneficio fuera de $10.000 como el IFE, podríamos retomar un nivel de pobreza de 33,8% hacia el 2 trimestre de 2021”.

Fuente: BAE Negocios.

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