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Cómo trabajar en la autovaloración emocional

Sociedad

A días de terminar otro año, es un buen momento para comenzar a trabajar la autovaloración. La coach Liliana Timmer trae algunos consejos.


“Este tiempo es bueno para analizar y pensar un poco más de qué manera podemos encarar el 2021 con una mejor autoestima. Hablo de la desvalorización personal, porque no la conocemos muy profundamente. Sabemos que nos sentimos mal pero nunca se habla del valor que nos tenemos que dar, ni del no querernos de una manera sana”, apuntó la coach de vida, Liliana Timmer.

La valorización personal o la buena autoestima es la autoconciencia de los recursos y potenciales propios. Los reconocemos, al igual que nuestras deficiencias y aspectos débiles, pero ¿Qué pasa con la desvalorización?

La profesional señaló que “hay quienes hacen lo posible por tener autoestima, pero tomando un camino equivocado que, a lo largo del tiempo, pone resistencia”. Se trata de buscar reconocimiento en el entorno, ahí es donde metemos la pata”.

“Pretendemos que el otro nos felicite por lo que hacemos y no pasa por ahí; mucha gente busca el reconocimiento siendo ayudadores o complacientes incondicionales. Esto quiere decir que voy a ayudar a todo el mundo para que la gente me vea, o voy a hacer todo lo posible porque el otro obtenga lo que quiere, sin tener en cuenta lo que quiero, mis prioridades o necesidades”, continuó.

Y agregó: “La gente se acostumbra a que uno siempre esté, vaya a acompañar, cubra espacios o cumpla con todo, y se pasa a ser invisible. En esa búsqueda de reconocimiento, sigo marcando un mismo patrón que me lleva a obtener los mismos resultados. Esto conduce a una resistencia al cambio, porque quienes se quedan anclados en la desvalorización personal tienen un repertorio muy chiquito de formas de solucionar las cosas, que los lleva a hacer siempre lo mismo y de la misma manera”.

“No nos guiemos por los parámetros establecidos por la sociedad ni los mandatos familiares. Hay que sentarse y pensar, porque las épocas cambiaron. Buscar valor en el entorno es una estrategia desatinada. Los que son dadores ponen al otro primero y eso no funciona porque es agotador y frustrante. Nos lleva a una cierta esclavitud afectiva”, advirtió la coach.

En ese sentido, aclaró que “no es lo mismo dar sin esperar nada a cambio, que dar para obtener un reconocimiento. Si doy sin esperar nada a cambio mi autoestima está bien, mi amor propio también, y lo que hago es compartir todo eso con el otro”. “El dar por dar tiene que dar satisfacción, no se tiene que estar buscando todo el tiempo el resultado o el reconocimiento del otro”, insistió.

Por otra parte, Timmer indicó que “entre los dadores hay quienes buscan todo el tiempo dar lástima, creyendo que el otro le va a devolver una imagen de fortaleza. Tampoco es así, porque la gente se cansa de escuchar que todo el tiempo te estas quejando o estas en una situación de conflicto permanente y negatividad. Y se aleja”.

“Hay que ver por qué vale la pena quejarse y por qué no, porque la negatividad no es buena, nos deja solos. Hay que salir del papel de víctima y empezar a ser protagonista de la vida propia”, animó.

Camino a la autovaloración

La profesional explicó que “detrás de la desvalorización personal hay tres cosas bien marcadas: inseguridad, miedo y culpa. Es importante tener en cuenta el inseguro lo es porque cree que no tiene posibilidades o recursos que avalen lo que dice o hace. La persona que se llena de pensamientos negativos e inmovilizadores es alguien con miedo”.

“La persona valiente no es la que no tiene miedo, sino la que lo supera”, expresó. En ese sentido, agregó: “La autoestima es algo que se puede trabajar, cuesta pero se puede. No depende adictivamente del reconocimiento externo. Hay que tener una tendencia a rescatar lo positivo de las situaciones, las enseñanzas. También hay que entender que hay cosas que no puedo hacer, para la que no soy apto, otras que no conozco y otras que puedo hacer mal. Y no por eso tengo que permitir que lo que la gente diga me afecte a nivel emocional”.

Por último, Timmer recordó que “hablar van a hablar siempre, bien o mal”. Pero aclaró que “si tengo autoestima sana, saludable y positiva, las consecuencias en mis emociones van a ser diferentes. Tenemos que trabajar la autoestima y, sobre todo, conocernos”.