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Sociedad

Camilo Furlan: inteligencia, perseverancia y respaldo

La historia de un joven de Cerro Corá que con apenas 15 años y escasos recursos fabricó un sensor de humedad.

Un smartphone con una señal a 200 metros de su vivienda fueron las herramientas que utilizó Camilo Furlan para diseñar un sensor de humedad con el fin de utilizarlo como parte de un sistema de riego para un lombricario. El parate en la presencialidad de las clases fue un factor que incidió en la curiosidad del joven de Colonia Villa Venecia, ubicada a 7 kilómetros de Cerro Corá: en la chacra familiar, con el celular de su padre Juan Carlos, aprovechó para mirar tutoriales en YouTube, así como para descargar textos instructivos que le facilitaron la construcción del dispositivo. Su logro le permitió a su familia abrirse paso en el ámbito de la agricultura y cosechar elogios y reconocimientos de distintas partes del mundo.

A los pocos días de hacerse público el éxito de su experimento, Camilo recibió la visita del personal docente de la Escuela de Robótica y un kit de elementos de trabajo para el campo de la robótica, así como señal WiFi de parte de Marandu Comunicaciones. También le fue otorgado acceso al aula virtual de la mencionada Escuela, espacio que cuenta con vasto material de estudio. Otro obsequio que recibió el joven misionero fue una computadora de escritorio de parte de la Fundación Ferrocarril del Nordeste Argentino.

Este jueves 21 de enero fue anunciado oficialmente por las autoridades del Municipio de Cerro Corá, de Marandu Comunicaciones, del Polo Tic y de la Escuela de Robótica, la conectividad gratuita a Internet. El acceso será mediante una aplicación diseñada para tal fin. Además, el diputado provincial Lucas Romero Spinelli manifestó que se creará un Espacio Makers para que los niños y jóvenes de Cerro Corá accedan a talleres y desarrollo de proyectos tecnológicos.

Proyectos

El sensor de humedad fue el primer paso para Camilo. Luego, junto a su padre, fueron por desafíos de mayor exigencia. Apuntan a fabricar un sensor de humedad y temperatura para las pilas de compostado, que están formadas por materiales orgánicos -residuos de camas de cerdos y aves-. “Las pilas a cierta temperatura y humedad necesitan ser volteadas, por ello lo más práctico es la utilización de estos sensores”, señaló Furlan.

Otro emprendimiento que está en carpeta para ser llevado a cabo por la familia Furlan es “colocar un sensor ultrasónico en una cisterna, la cual está ubicada en una vertiente y el rol que cumpliría es ir midiendo el nivel de carga de la misma, a través de un porcentaje”, explica el papá de Camilo. Una de las ideas previstas para más adelante es la utilización de la temperatura de las pilas de compostado en la generación de energía eléctrica.

Repercusiones

Juan Carlos Furlan indicó que todo lo que rodeó el éxito del sensor de humedad confeccionado por su hijo “vino en un momento muy particular de la provincia y del país, en el cual está haciendo mucha falta noticias como esta. Estoy convencido que hay miles de Camilos, que son empujados a irse de las chacras porque no pueden encontrar la oportunidad de poner en práctica lo que sienten y aparece la ciudad para cumplir sus sueños, eso una mentira”. El suceso de su hijo le permitió a la familia entera mejorar su situación laboral.

“Estamos sobrepasados de oportunidades, la conectividad nos significó aparecer en un mundo que tenía mucha necesidad de buenas noticias, de contacto con la naturaleza y de lo que estábamos haciendo, que es generar un restaurador de suelos muy potente como lo es el lombricompuesto”, comentó el jefe de la familia Furlan.

“Nosotros todavía no terminamos de dimensionar el impacto que tuvo, hay amigos nuevos que aparecieron desde Suiza ofreciéndose a donarle a mi hijo soldadores de última generación”, indicó asombrado Juan Carlos.

“Tenemos la oportunidad de comercializar todo lo que lleguemos a producir con grandes empresas. Hoy tenemos proyectado tener unas dos hectáreas más de lombricultura, lo que nos pondría prácticamente en ser uno de los principales productores de la región. También así aparecen otras necesidades para crecer en nuestro proyecto, lo que necesitamos es agua, por más que la sequía termine, necesitamos una perforación”, indicó el padre de Camilo.

Finalmente, el joven de 15 años Camilo Furlan sintetizó su pensamiento respecto al momento que vive: “A veces no es tanto un problema de oportunidades, incluso tampoco de plata, sino un motivo de algo que el corazón te lleve y te de la fuerza para seguir adelante. Uno se da cuenta que te lleva el corazón porque a pesar de pasar situaciones complejas, difíciles de entender, uno es capaz de pasar todo eso y seguir aprendiendo. Y si en algún punto de tu vida te deja de gustar, no tenés la fuerza para hacerlo, porqué no dejarlo, y buscar algo que simplemente te haga feliz de nuevo”.

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