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Salud

Camino hacia una longevidad sana

El camino hacia una longevidad sana debe ser acompañado por las esferas de la alimentación, la actividad física y el chequeo médico. La especialista en Medicina Estética, Alejandra Insaurralde, habló sobre los beneficios de los ayunos intermitentes.

Dentro del camino hacia una longevidad sana la primera esfera es la alimentación, que debe ser “adecuada, completa y suficiente”. Se trata de las leyes de la nutrición que rigen respecto a qué comer, cuánto y cómo.

“Cumpliendo con estos requisitos en cuanto a una proporción de proteínas, hidratos de carbonos, lípidos o grasas y micronutrientes nos aseguramos que nuestros órganos tengan las herramientas necesarias para llevar a cabo distintas fases de metabolismos”, explicó la profesional.

La segunda esfera está relacionada al cuidado de lo físico. “Las últimas guías recomiendan hacer algún tipo de actividad de resistencia. Es decir, con el mismo peso del cuerpo o con alguna banda trabajar la musculatura”, señaló Insaurralde, quien resaltó que este entrenamiento es “cardiológicamente mejor” para los adultos mayores de 55 años.

En esa línea, indicó que la última esfera tiene que ver con el chequeo médico anual. “Además del chequeo rutinario, que consiste en un laboratorio, un estudio de orina y un electrocardiograma, en las mujeres hay que hacer estudios más específicos, como una densitometría ósea -recomendada cada dos años-, mamografía, ecografía mamaria, Colpo y PAP”.

“Esto es un combo para la mujer que hay que desarrollar desde la primera relación sexual y, desde los 25 años, empezar con mamografías y ecografías”, recomendó. “Lo ideal sería realizarse un exámen médico antes de empezar cualquier tipo de actividad física”, agregó.

En ese marco, Insaurralde señaló que “hay factores que podemos modificar para no llegar en 5 o 10 años a una patología instaurada con medicación y tratamiento, que ya es ir complejizando al paciente”.

La cetosis metabólica y su función en los ayunos intermitentes

Por otra parte, la especialista aseguró que los ayunos intermitentes están en boom. “Tienen que ver con la cetosis metabólica: Tenemos la particularidad de generar energía por medio de la glucosa -el azúcar- y el hidrato de carbono, y a partir del ácido graso. Es usar el ácido graso -que viene de depósitos en la espalda, el cuello y las piernas- como energía”.

“El ayuno intermitente se recomienda hacer dos días a la semana, comenzando con 12 horas y después podemos extenderlo a las 16 horas”, explicó. “Cuando haces ayuno elegís no comer porque elegís que tu cuerpo se autocoma. Es decir, se repare, se antioxide y se consuman las células que funcionan mal”, aclaró.

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