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Campo Ramón: En el Lote 28 más de 20 familias esperan agua segura desde hace siete años

En la Sección Décima del Lote 28 de la localidad de Campo Ramón, viven más de 20 familias que conforman unas cien personas. En esa zona de la colonia, la mayoría trabaja con cultivos anuales, y la preocupación más acuciante desde hace más siete años es la falta de agua potable.

Existe una vertiente protegida, un transformador, bomba y tanque, y a pesar de los innumerables reclamos al Municipio administrado por José Luis Márquez Da Silva (FR) no se resolvió esta falencia.

El diputado Martín Sereno (Frente Popular Agrario y Social) estuvo en el lugar, acompañado por militantes del Movimiento Evita de Campo Viera, y un grupo de vecinas y vecinos le plantearon la problemática.

“Es inexplicable que habiendo una vertiente protegida, un transformador y tanque, estas familias no tengan resuelto ese derecho humano básico, y más en tiempos de pandemia por el Covid-19 donde la higiene es fundamental”.

Además, en las chacras crían animales; siembran plantas anuales, verduras, y algunos hacen tabaco. “Es decir producen riqueza y el Estado en vez de fomentar y sostener el esfuerzo que hacen todos los días, les niega derechos que son fundamentales. Después que volvimos a Posadas, hablamos con el titular del Instituto Misionero de Aguas y Saneamiento (IMAS) Joaquín Sánchez, y se comprometió a realizar la inspección necesaria para buscar una solución para estas familias”, señaló Sereno.

“Estamos abandonados por el Municipio”

Ernesto Pescini, uno de los vecinos que hace años padece la falta de agua, explicó que en 2007 llegó a la colonia una empresa a través del Programa Nacional Prosofa de Desarrollo Social en Áreas del NOA y NEA para hacer una vertiente protegida.

“Todos nos ilusionamos, pero después comprobaron que las torres no tenían la altura suficiente, pusieron más bombas; pero el costo de la luz era mucho. Al tiempo no anduvo más porque la bomba enviaba agua sólo para una zona, no daba abasto para todas las familias, y desde ese momento estamos sin agua”, subraya.

En su casa viven cuatro personas, incluida su padre que tiene 75 años, y como alternativa esta familia improvisó una manguera que va a la vertiente.

“Creemos que el agua no es buena ni sana; pero es lo único que tenemos; algunos  acarrean en tachos. Hicimos muchos pedidos; pero nunca hubo una solución”.

Los vecinos esperan un pozo perforado comunitario para que el agua alcance para todos. “Necesitamos para el consumo diario y para los trabajos de las chacras, después de tantos años sin respuesta nos sentimos abandonados por el Municipio”, destaca Pescini.

Agua para consumo, cultivos y animales

Héctor Valerio tiene 21 años, vive en la chacra de sus padres y lamenta la falta de agua potable, y no sentirse escuchado, y en consecuencia no obtener respuestas.

“Hace siete años que vivimos acá y nunca hubo agua. Mi papá lleva 25 años plantando tabaco, entre todos ayudamos y mi mamá también planta otros cultivos. Tengo cinco hermanos, la de 19, con síndrome de Down. Es mucho sacrificio acarrear agua todos los días para el consumo personal, para los cultivos y los animales. Necesitamos una respuesta porque así no se puede vivir. Pero no nos quedamos esperando, hicimos varios reclamos; pero a los funcionarios no les importa. Nos sentimos dejados de lado”, manifestó el joven.

“El agua del arroyo no es sana ni segura”

Todos los testimonios son coincidentes: Sofía Pechak también vive en el Lote 28 y es parte de las 20 familias que carecen de agua.

“Nos queda acarrear con baldes para la limpieza de la casa porque para consumir no está buena, para eso utilizamos la de los bidones. En el lote hay muchos niños y ancianos, yo tengo cuatro hijos, entre ellos una beba de 5 meses, y estamos convencidos de que el agua segura nos cambiará la vida”, expresó.

Otro padre de familia, Orlando Miño Machado, recuerda que en su momento funcionaba una bomba, un medidor, el reservorio de agua que viene de la vertiente, pero está todo abandonado.

“Evidentemente algo se hizo mal y por eso llevamos tanto tiempo sin agua. Pero después de la adjudicación de la obra, anduvo al principio y fue decayendo. Acá hay mucha serranía y costaba llevar agua hasta el tanque, y así pasaron más de siete años y nadie se hace responsable. Este año con la sequía cuesta más trasladar agua del arroyo, que algunos cargan con camionetas, tractores, o piden de un pozo perforado a algún vecino. Es una tarea complicada producir en la chacra sin agua”, lamenta Machado.

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