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EDITORIAL

Campo San Juan: pretendida quita de una reserva del patrimonio misionero

Enojoso, indignante. A menos de 20 días de dejar la gestión el director ejecutivo de las Entidad Binacional “dona” a la Administración de Parques Nacionales la reserva de Campo San Juan, tantas veces requerida por Misiones. Para más Misiones tiene una brillante página en materia de preservación de su riqueza natural, de su biodiversidad, la más rica de la Argentina.

Y esta decisión injusta y afrentosa es sentida por una gran mayoría como otra quita de un espacio vinculado además a la historia misionera, integrante de su rico patrimonio, como que allí funcionó el primer ingenio azucarero.

Ya Misiones tiene un inopinado enclave en las Cataratas del Iguazú, con una Administración de Parques Nacionales que responde a un decreto muy anterior a la Reforma Constitucional de 1994 donde se admite que “corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio”. Misiones se ha avenido a este status quo. Y es entonces doblemente injusto decidir sobre una de sus reservas naturales haciendo oídos sordos a sus reclamos.

Con qué propósito se toma una decisión de esta naturaleza a días de dejar el cargo. Será ésta una cuestión a desvelar con el tiempo.

Misiones rechaza la donación de Campo San Juan a la Nación

Por lo pronto a poco de conocerse la medida por un comunicado de prensa de la EBY el gobernador Hugo Passalacqua salió a advertir, en su cuenta de Twitter que la rechaza: ““De comprobarse la transferencia de la #ReservaSanJuan, a manos de Parques Nacionales, instruiré al Fiscal de Estado a que tome medidas jurídicas en nombre de la Provincia para evitar dicha transferencia. Campo San Juan es una bella e inmensa reserva ecológica de los #misioneros”. Así anticipó el mandatario.

 

La EBY dona Campo San Juan a la Administración de Parques Nacionales

Se abre así el espacio a otra batalla provincialista, federalista. Y un espacio para un debate público en profundidad en torno de los recursos naturales, la potestad de las Provincias y dejar de lado estos “vasallajes” internos que nunca contaron con un proceso legitimador, como habría sido resolver en el Congreso de la Nación. Es que si tal procedimiento llegara a darse no se avalaría una administración de parques nacionales que funciona de manera autónoma y autárquica como mini Estado dentro de un Estado provincial. Y no es una cuestión casual. Quienes carecen de criterios federalistas juzgan incapaces a las Provincias de administrar sus recursos, como si la Nación tuviera pergaminos en la materia.

Confrontados Nación y Misiones los pergaminos que atesora esta Provincia superan con largueza los nacionales. Más aún en esta etapa gubernativa que concluye a nivel nacional. Misiones no estuvo exenta de errores en el pasado. Sin embargo sostener, como lo hace, un tercio de su relativamente pequeño territorio destinado a la preservación de ese retazo de la Selva Paranaense inclina la balanza a su favor.

¿Se podrían conciliar los intereses provinciales y los nacionales? Seguramente sí. Pero no de esta manera y mucho menos como se ha venido manejando la situación ambiental a nivel país. Deberían expertos medioambientales y el Congreso de la Nación debatir protocolos que, a su vez contemplen el protagonismo de las instituciones provinciales a niveles de los Poderes Ejecutivo y Parlamentario en ambos casos. Misiones tiene mucho para mostrar y de ninguna manera puede aceptar esta ofensa, esta administración inconsulta de parte de su patrimonio.

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