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Justicia

Caso Fraire, fundamentos del fallo: para el Tribunal, el ADN fue contundente y la defensa sólo aportó “teorías conspirativas” sin pruebas

Este lunes, el Tribunal Penal Dos dio a conocer los fundamentos del fallo que condenó el pasado 16 de octubre a prisión perpetua a Gabriel Cristóbal Leal por el asesinato de Pablo Antonio Fraire (28), masacrado de 37 puñaladas durante un asalto ocurrido en calle Francia casi Tomás Guido, el 25 de noviembre de 2002.


“La prueba de ADN ha arrojado un resultado que, en definitiva, prácticamente resuelve el caso, ubica a Gabriel Leal en una posición de contacto físico con Pablo Fraire, al punto de que uno de sus cabellos terminó alojado en el dobladillo de la remera de este último, llevándome a concluir, en definitiva, que Gabriel Leal es autor material -en compañía de los condenados Ramón Castel y Gustavo Aranda- del brutal asesinato de Pablo Fraire y como tal deber responder penalmente”, concluyó el magistrado Augusto Gregorio Busse.


El presidente del Tribunal consideró que “la agravación del homicidio surge del menosprecio por la vida humana demostrado por los autores ante un propósito delictuoso. Es que los sujetos activos matan para lograr un fin relacionado con el otro hecho criminoso (en este caso el robo). Es decir que no se detienen en su propósito de lograr el fin perseguido, habiendo previsto que será conveniente o necesario para tal fin el cometer el homicidio”.


El fallo tiene 78 páginas y además de Busse lleva la firma de los otros integrantes del TP, Juan Manuel Monte y Miguel Ángel Faría.


“A través de este debate ha podido determinarse que el día 25 de noviembre 2002, alrededor de las 19.30, el joven Pablo Antonio Fraire, se retiró de su lugar de trabajo en ’Aluminios Boldu’ a bordo de la camioneta marca Peugeot color roja, perteneciente a la empresa, y se dirigió a efectuar una transacción comercial, con los condenado Oscar Ramón ‘Poli’ Castel, Ariel Gustavo ‘Axel’ Aranda Alvarenga y un tercer sujeto que conforme ha podido establecerse a lo largo de este debate, ha resultado ser el incurso Gabriel Leal”, detalló Busse, a cuyo voto adhirieron los demás jueces.


“La transacción había sido previamente acordada entre víctima y victimarios, y consistía en la compra de varios objetos de valor, entre los que se incluían una computadora y una motocicleta, aunque varios más han sido mencionado; y que el lugar de cita sería calle Francia casi avenida Tomás Guido de esta ciudad, un lugar particularmente oscuro por aquellos años. El caso es que reunidos los cuatro actores principales en el escenario mencionado, algo salió mal, casi con seguridad los elementos que Pablo pretendía comprar no existían -toda vez que una larga investigación jamás ha dado con pistas acerca de ello- y eran apenas una carnada, para atraer a la víctima a ese lugar apartado y oscuro, con dinero en el bolsillo, con la intención de despojarlo de este”, añadió.


“Al intentar el despojo, los convocados se encontraron con una inesperada resistencia por parte de Fraire -casi todos los testigos que lo conocían han declarado que se trataba de un hombre temperamental- y en lugar de cejar en sus intenciones las profundizaron, atacando a la víctima con ferocidad, obrando en forma proditoria y sorpresiva. Si bien la ausencia de testigos oculares del episodio impide determinar quién hizo qué, la prueba material colectada – rastros de sangre- y las características del habitáculo de la camioneta me llevan a concluir que la agresión con arma blanca tuvo inicio dentro de esta última y fue encabezada, casi con certeza, por el propio Gabriel Leal, pensamiento al que me conduce la existencia de un pelo suyo hallado en la remera de la víctima, que posteriormente será materia de análisis. Al bajar víctima y victimario del vehículo, se sumaron al combate los condenados Aranda y Castel, quienes actuando en forma coordinada participaron del ataque hasta conseguir dar muerte a Fraire, pese a la resistencia puesta por éste, de lo que son testimonio las múltiples heridas defensivas que presentaba en manos y brazos, resistencia que finalmente cedió frente a la puñalada mortal que interesa la aorta y que, a criterio de los galenos que han intervenido en la causa, es la que causa el óbito”, describió la secuencia.
“Luego de ello los asesinos despojan a quien en vida fue Pablo Fraire de su dinero, escapando uno de ellos a bordo de la camioneta Peugeot de la empresa donde trabajaba la víctima, la que abandona en avenida 115 y ruta 12 de esta ciudad, donde presumiblemente es recogido por sus consortes de causa”, completó.

Tres autores

Para el camarista Busse, “la tesis del autor único muy bien expuesta por los señores defensores explica el suceso forzando las reglas del sentido común en una medida mucho mayor que le tesis de la autoría múltiple del Ministerio Fiscal y que, siguiendo los lineamientos de Guillermo de Ockham traídos a colación por la propia defensa, y aquello de que la hipótesis más sencilla para explicar un suceso normalmente es la correcta, no puedo menos que concluir que los autores del homicidio de Pablo Fraire han sido al menos tres: quien lo sostenía con un zuncho, quien le inmovilizaba el brazo derecho y, finalmente, quien despiadadamente lo apuñalaba”.


“Esta posición no se conmueve por el testimonio de los vecinos que no alcanzaron a ver más de una persona en el escenario de los hechos, toda vez que se trata de personas que apenas veían siluetas atento a la profunda oscuridad que envolvía la zona y se encontraban a grandes distancias del escenario de los sucesos -40 metros o más”, reforzó su postura.


“Con respecto al lugar del hecho es de destacar que se trataba de una zona barrosa y oscura, donde incluso se menciona que el trabajo pericial fue realizado con la asistencia de linternas y reflectores habida cuenta la oscuridad reinante; de lo que cabe inferir que, deliberadamente, los autores atrajeron a la víctima a una trampa, lo llevaron a un lugar de esas características para maximizar sus posibilidades de tener suceso en sus intenciones criminales”, ilustró el magistrado.


El presidente del Tribunal añadió que “también he de coincidir en concluir que uno solo de los autores se ocupó de llevarse la camioneta Peugeot, habida cuenta la ausencia de manchas de barro del lado del acompañante, lo que a su vez resulta coincidente con el testimonio de Marta Herterich, cuyos testimonios de fs.11 y 301 fueron incorporados por lectura a este debate y que relata que al ingresar por calle Francia se cruza con la camioneta Peugeot que arrancaba y hace una maniobra para no colisionar, y que el conductor era una única persona”.


“Establecidas estas cuestiones, ha quedado claro en autos -además- que Fraire concurrió a la emboscada con la intención de efectuar una operación comercial; así lo corroboran los testimonios de Rodolfo Ayala, Rafael Fraire, Enrique Boldú y Marcela Bazán, entre otros, todos los cuales han declarado en audiencia de debate, y han puesto de manifiesto la intención de Pablo de adquirir diversos elementos a un precio muy conveniente, de una persona que supuestamente se iría a vivir a España”, sostuvo.

El ADN y las teorías conspirativas

“En resumidas cuentas, ante la falta de testigos presenciales que pudieran ver la totalidad del desarrollo del suceso delictivo, nunca podremos saber con certeza, cuál fue específicamente esa parte de la ejecución que cada uno de los involucrados desplegó en la ejecución de Pablo Antonio, es decir no podremos echar luz respecto a quién de ellos hizo qué, esto no surgió del debate llevado a cabo en autos, sin embargo teniendo en cuenta la pericia de ADN que luce a fs. 1640/1644, puedo afirmar que Gabriel Leal tuvo una participación activa en la muerte de Pablo, motivo por el cual fue hallado uno de sus pelos en una de las mangas de la remera que portaba la víctima”, dijo para meterse de lleno en el cotejo genético, pilar del fallo.


Señaló al respecto: “A Gabriel Leal se le practicó un hisopado bucal -con su expresa conformidad- a los fines de recabar información genética para cotejos de ADN. En tal labor, ponderando las pruebas genéticas que lucen a fs. 1631/1633 y a fs. 1640/1644, es dable hacer notar que si bien la defensa pretende restar credibilidad y valor probatorio a la segunda de ellas -que arroja resultados positivos en relación a hallar ADN de Gabriel Leal y Pablo Fraire en los pelos encontrados- , contraponiendo y realzando las conclusiones afirmadas en la primera de ellas (fs. 1631/1633) en donde se excluye a Gabriel Cristóbal Leal como aportante de los vestigios de los fluidos biológicos hallados tanto en la prenda remera marca UFO BASIC, perteneciente a la víctima y en los zunchos, lo cierto es que ambas pericias no se contraponen en sus conclusiones, ni se invalida la una respecto de la otra, sino que tales pericias analizan materiales genéticos de distinto tipo, en una fluidos biológicos, en la otra, en la que sí se pudo determinar una correspondencia de patrón genético, lo analizado era un pelo. Así es que en la pericia de fs. 1640/1644, llevada a cabo por el mismo perito, el Dr. Gustavo Penacino, se pudo determinar con una correspondencia superior al 99,99%, que el material genético (pelo) hallado en una de las mangas de la remera marca Ufo Basic que vestía Freire la noche del crimen, correspondía al material genético aportado por el incriminado Leal en las muestras de hisopados bucal que le extrajeron”.


“En este juicio hemos oído que la Brigada de Investigaciones hacía mucho que perseguía a la familia de Leal, que buscaban apresarlos; muy bien: ¿por qué?, nunca hay un porqué, inventan una persecución pero no explican las causas, esa parte se la dejan al tribunal; siembran la desconfianza, mienten porque algo queda, como quería Goebbels, pero sin formular nunca acusaciones sustanciales. Vayamos a lo concreto: tres pelos fueron hallados por el doctor Gustavo Penacino en su laboratorio sito en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en la remera que tenía puesta Pablo Fraire en el momento en que perdió -le quitaron- la vida; dichos pelos fueron procesados en el laboratorio en cuestión, siguiendo las reglas del arte, y pudo determinarse una coincidencia con margen de error infinitesimal con las muestras de Gabriel Leal -uno de ellos- y Pablo Fraire -los otros dos-; en este último caso a partir de análisis comparativos con muestras tomadas a quien en vida fuera su padre y también de su hermano Rafael. Este es el fenómeno de la realidad que debemos explicarnos, determinar cómo y por qué ocurrió. Y es sobre este hecho concreto que la defensa vierte todo su arsenal de conspiraciones porque no tiene otra forma de justificar su existencia. Entonces nos dice -más bien insinúa- que el policía Diego Guarda suministra información falsa o Penacino va a contramano de la comunidad científica, teje sin lana, porque no proporciona una hipótesis acerca de cuándo o cómo ocurrió la adulteración”.


Busse también pidió que se investigue por falso testimonio al abogado Tomás Andino, quien declaró en el juicio que la noche (y en el horario) del crimen estuvo reunido con Leal, dándole una coartada, que el Tribunal desechó.
Ahora, la defensa tiene 10 días hábiles para apelar la sentencia.

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