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Justicia

Cecilia Rojas rompió el silencio: “Además de la Justicia, nos condenó la prensa y la sociedad, a Cristina Vázquez y a mí nos arruinaron la vida”

Cecilia Rojas (38) rompió el silencio. La mujer que pasó 14 años presa por el asesinato de la anciana de Ersélide Dávalos (71), junto a Cristina Vázquez y Ricardo “Kolyno”, protagoniza una película que se estrenará el próximo 20 de noviembre, obra del realizador Adrián Pérez, de Buenos Aires. En el programa Crimen y Justicia, dedicado de manera exclusiva a temas policiales y judiciales, y se emite por Canal 6 Digital, criticó con dureza a quienes la condenaron sin pruebas.

“No condenes por ser pobre, por dice qué o por usar gorritas o pelo largo. Tiene que haber investigaciones en serio, no causas armadas”, sostuvo.

Tanto ella como Cristina fueron excarceladas por decisión de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que anuló la condena a perpetua que presaba sobre ellas. Nueve meses después, el Superior Tribunal de Justicia de Misiones dispuso la excarcelación extraordinaria de Jara.
“La idea surgió de Fabián, quien hacía tiempo se quería contactar conmigo. Pero hace un par de meses pudo hacerlo, luego de la muerte de Cristina Vázquez. Me dijo que quería hacer algo con la injusticia que se había cometido con nosotras. Hay un chico que se llama Andrés, es camarógrafo de la UNaM y está haciendo las imágenes. Con el director nos contactamos vía Zoom. Se está armando y la idea es presentarlo acá”, infirmó Cecilia.

Reiteró que la movilizó la muerte de Cristina: “No había hablado hasta ese momento. Porque a nosotras la prensa y la sociedad nos condenó, aparte del sistema judicial. Había una suerte de resentimiento contra los periodistas. Pero los periodistas hablan de lo que la gente dice, o de la Justicia dice. La sociedad tiene que pensar un poco, no juzgar a la gente. Muchas veces dicen ‘fulano es un asesino’, pero no se sabe si realmente sucedió el homicidio”.

“Esta película tiene que buscar un cambio, que no se va a dar de un día para el otro. Que haya investigaciones, que las causas no se armen”, sostuvo.

“La gente te acepta, pero tiene dudas. He oído que siguen juzgando. Me gustaría que las personas que nos juzgaron admitan que se equivocaron. A Cristina y a mí nos arruinaron la vida. Se nos fue la juventud. Nos privaron de disfrutar de la familia, de ser mejor personas, porque de la cárcel no aprendés nada bueno”, dijo contundente.

Cecilia contó que estuvo “nueve años en la Unidad Penal 5 de Villa Lanús y 5 en la UP 4 de Ezeiza, provincia de Buenos Aires. Cuando vine de Buenos Aires, me contacté con la Comisión de Prevención de la Tortura. Empecé a acompañar a sus integrantes y, por ejemplo, fui a la UP V, donde yo había estado tanto tiempo presa. Me impactó, me puso muy nerviosa”.

“Yo hice una carta al Gobernador y al presidente de la Cámara, Carlos Rovira. Y fue Rovira quien respondió. Él me preguntó si quería trabajar en la Comisión. Yo más que nadie sé cómo es la vida en prisión, en el caso de la Cárcel de Mujeres conozco cada rincón. Sé cómo se maneja el Servicio Penitenciario y cómo lo hacen las internas. Creo que hay muchas cosas que tienen que ir cambiando, basta de hostigamiento, basta de torturas. En la cárcel no se mide si sos o no sos inocente”, señaló.

Recordó que con Cristina Vázquez “desde febrero nos veíamos casi todos los días. Ella vino a vivir casi al lado de mi casa en el barrio El Palomar. La vi por última vez ese lunes 24 de agosto a las 14. Al otro día pasé a despertarla para que fuera al trabajo, como siempre, y no me contestó. Ese día me llama el padre Alberto Barros para preguntarme si ella estaba conmigo y le comenté que me parecía raro porque no me había respondido. El miércoles volví a pasar por la casa y tampoco nada. Vi entonces que la llave estaba para adentro”.

“Más tarde un conocido me sugiere avisar a la Policía y él lo hace. Poco después se sabe que ella había sido encontrada ahorcada”, lamentó.

“La sociedad es muy egoísta, no todos, pero mucha gente. No se fija si otra persona necesita. Ella siempre tuvo que pagar el psicólogo, nunca algún organismo del Estado se acercó a darle una mano. Nadie hizo nada. Esperemos que lo que pasó con ella no suceda nunca más con nadie”, exigió Cecilia.
Finalmente, anticipó que “en las próximas semanas vamos a abrir un merendero con su nombre en el barrio Las Tacuaritas”.

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