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Chacra 246: Veinte familias “viven rodeadas de desagües cloacales y necesitan ser relocalizadas con urgencia”

Posadas

En la Chacra 246 de Posadas, la mayoría de los habitantes residen desde hace 20 a 25 años, y con el tiempo se deterioraron sus condiciones de vida, de salubridad, de higiene, “problemas ante los que no se quedaron quietos. Una y otra vez se movilizaron reclamando tanto al Gobierno municipal actual, como a las anteriores administraciones”, indican desde el Pays.

Este fin de semana, un grupo de familias que busca tomar otras medidas, se reunió con el diputado Martín Sereno (Partido Agrario y Social), “cansadas de convivir con la contaminación de residuos cloacales, sin obtener respuestas válidas.

“Recorrimos la chacra -ubicada en las avenidas en Jauretche e Ituzaingó- junto a Laura Benítez, integrante de la comisión barrial y escuchamos los testimonios de dolor, indignación y exigencias legítimas hacia el gobierno por las condiciones insalubres a las que las que están sometidas desde hace más de 20 años con sus derechos vulnerados. Las consecuencias están a la vista: niñas y niños lactantes enfermos, pacientes oncológicos, bebés que nacen enfermos por el contexto de contaminación durante la gestación, olores nauseabundos, ya que detrás de las casas hay desagües cloacales que provienen de las chacras 245 y 132. Además, están expuestos al dengue, erupciones cutáneas y derrumbe de las viviendas. En síntesis, es un abandono municipal hacia familias trabajadoras”, señaló el legislador.

Un árbol cayó sobre una casa y nadie fue a sacarlo

Pamela Ponce es una de las vecinas de la Chacra 246, que a través de notas y visitas de candidatos a intendentes y concejales en campaña, desde hace muchos años reclaman una solución porque sus viviendas están ubicadas al borde del desagüe cloacal, del arroyo y de la desembocadura de aguas residuales.

“En cada lluvia se destruyen los pisos de nuestras casas, además del olor de las aguas servidas que contaminan; pero nadie nos da respuestas”, contó Pamela.

Ella con su familia llevan 25 años en el barrio donde crecieron sus hijos. Entre las cuestiones preocupantes que vive, indicó que en enero se cayó un árbol que destruyó la mitad del baño de su casa y rompió el piso. “Fuimos a la Municipalidad a pedir ayuda; pero no vino nadie, y el árbol sigue arriba del techo. Con los vecinos cortamos la calle, y por eso nos llamaron para una reunión con la responsable de Tierra y Hábitat de la Municipalidad, Luciana Skromeda, que nos prometió una solución; pero no cumplió. A lo mejor tendremos que volver a tomar medidas extremas”, remarcó Pamela.

Lamentó “la desidia de las autoridades. Parece que para resolverlo esperan que se nos caiga la casa encima y mate a uno de los chicos. Me cansé de pedir y no vinieron a sacar el árbol”, denunció la mujer.

Su hija se tuvo que ir de la chacra porque su bebé es asmático, y como él, hay muchos otros con patologías respiratorias y problemas oncológicos, todos viviendo cerca de las cloacas, olvidados. “No pedimos nada gratis, sabemos que tenemos que pagar, pero que por favor nos consigan una vivienda para vivir dignamente con nuestros hijos”, señaló Pamela Ponce.

“Pedimos viviendas y pagar por ellas”

Laura Benítez es integrante de la Comisión de Tierras de la Chacra 246. y lleva “muchos años luchando por mejores condiciones de vida para todos. Hizo notas, reclamos y recibió promesas incumplidas que sólo aumentan el dolor y agravan las condiciones de padecimientos.

“Estamos conformados como Comisión Pro-Tierra desde el 2014, cuando arrancó nuestra lucha para mejorar la situación. Tener viviendas dignas siempre fue el objetivo. No queremos que nos regalen nada, podemos acordar el pago en cuotas por una vivienda y contar con un techo propio. Ahora el problema se complica más por la situación de 20 familias que viven en una situación desesperante que afecta su salud a raíz de los desagües cloacales. Por eso decidimos tomar medidas que impulsen una solución inmediata para estas familias lo más pronto posible”, advierten desde la comisión.

Relatan que en la Municipalidad de Posadas les dicen que la única manera de conseguir sus viviendas, está basada en la decisión de vender de uno de los dueños de los terrenos, y evalúan la posibilidad de ubicar a estas familias dentro de ese sector. “No es una mala idea; pero sabemos que llevará tiempo y necesitamos una solución ahora, porque en cada lluvia la gente está en peligro. Ya le dijimos a los funcionarios que si ocurre algo grave, hacemos responsables a la Municipalidad sabe bien lo que padecemos. La otra vez cayeron tres criaturas al canal de las cloacas, y afortunadamente se salvaron”, advirtió.

Laura recordó que el derrotero de reclamos incluye un expediente formado en la Defensoría del Pueblo; “pero la Municipalidad no quiso trabajar en conjunto, y la funcionaria Luciana Skromeda pretende arrancar de cero; pero esto no puede esperar porque están en riesgo las vidas de los vecinos que conviven con los deshechos cloacales de dos chacras que desembocan en el borde de sus viviendas”, indicó.

“Vivimos enfermos por convivir entre cloacas”

Liliana Quiroz está en la chacra desde hace 20 años, es abuela de una niña que nació enferma por la contaminación que sufrió su madre durante el embarazo. “Vivimos en zona de riesgo en medio de una contaminación ambiental por el problema de las cloacas que padeció mi nieta. Cuando nació la tuvieron que operar, estuvo tres meses internada y lo pasó muy mal. Es urgente la relocalización porque cuando llueve, el agua de la boca de tormenta choca contra un paredón, vuelve con fuerza e ingresa a nuestras casas. Vivimos enfermos por aspirar esta mugre de las cloacas de las chacras 132 y la 245 que desemboca en el barrio y respiramos nosotros. Nos prometieron viviendas para finales del 2020 donde seríamos relocalizados, y todavía estamos esperando”.

El testimonio de Sonia Salinas es coincidente. Su familia está conformada por su esposo, Omar Bairos, y cinco hijos de 11 años a nueve meses. “Estamos desesperados por tener un lugar para vivir en mejores condiciones y poder salir adelante. Vivimos detrás de la casa de mi mamá, respiramos aire contaminado y no podemos seguir así”, expresó la joven que junto a su familia se mantienen entregando viandas  a domicilio.