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Cianobacterias en el río Paraná: por qué hay que tener cuidado

La investigadora asistente del Conicet, María Kolman, habló sobre las consecuencias de estar en contacto con el río cuando el agua está verde.


El panel de Mamis recibió a la Dra. en Ciencias Biológicas, Licenciada en Genética de la UNaM e investigadora asistente en el Conicet, María Kolman, quien explicó las consecuencias de estar en contacto con agua que contenga cianobacterias, como la del río Paraná.

“El fenómeno que acontece ahora en el río es algo que se puede ver a simple vista: el agua está verde. Se debe a unos organismos muy pequeñitos que se llaman cianobacterias. Normalmente crecen en el agua, pero muy poquito”, precisó la experta. Frente a determinadas situaciones como la baja del río, la sequía y las altas temperaturas, estos organismos “encuentran su mejor lugar para reproducirse en cantidades”.

La profesional contó que “monitorea a medio ojo en la costa” los distintos momentos, ya que hay momentos en los que “el agua no está tan verde y otros en los que aparecen manchones”.

“Es producto de la corriente del agua, porque hay partes como los balnearios o zona de bahías, donde el agua no se mueve tanto porque no está en la corriente principal del río”, señaló Kolman, quien simplificó que en ese lugar “estas cianobacterias, que son como mini mini mini plantas, porque son muy similares en aspectos de su biología, flotan y generan esas masas verdes con las que hay que evitar el contacto”.

La investigadora hizo hincapié sobre un punto importante: “Si el río está verde, lo mejor es evitar entrar. Si están estos manchones verdes, evitar aún más estar en contacto con el agua”.

La Licenciada en Genética comentó que “hace unos 15 días veo cambios en la coloración del agua, incluso hice un seguimiento en mi facebook y justamente pasa eso: la coloración del agua es un indicio, pero los bichitos tienen la particularidad de aparecer y desaparecer”.

¿Porqué evitar el contacto?

“Primero porque son bacterias. Tienen particularidades pero no dejan de ser bacterias y dentro de los problemas normales, puede producir problemas en la piel”, enfatizó.

También consideró que “generalmente los niños tragan agua, aunque uno esté encima y trate de evitarlo”. La ingesta de “les puede producir malestar estomacal, vómitos y diarrea, dentro de la gama de dificultades que pueden acarrear en condiciones como las que tenemos ahora en el río”, especificó la Kolman.

Aclaró que “no es para alarmarse ni nada que no se pueda prevenir”, sólo que “la prevención está en no ir al agua cuando está en estas condiciones”.

“Otra cuestión, un poco más compleja y grave, es que muchas de estas cianobacterias producen toxinas que sí nos afectan como humanos”, advirtió, y agregó que “hacer los análisis para determinar eso lleva un tiempo, por el tipo de la observación y la especie que flota ahora en el río, hay que tomar un poco más de cuidado porque es muy famosa por producir estas toxinas”.

La investigadora asistente del Conicet insistió en que “no hay certeza de que la estén produciendo porque hay que analizarlas, pero ante la duda, mejor prevenir”. “Pueden producir una falla hepática en los casos más graves, pero no es lo que está pasando ahora”, añadió.

En ese marco, analizó que “este tipo de situaciones no era frecuente en el Paraná, si en el Uruguay, del otro lado. De hecho, hacía más de 15 años que no ha habido registros y el año pasado, para diciembre, hubo una alerta para tomar cuidado”.

“Y ahora sigue. No hay un culpable directo ni una situación que las desencadene, hay que dejarlo en claro. Estas verdecitas son bastante independientes”, concluyó.

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