SEGUINOS

Educación

Con fuerte protagonismo de Misiones, Interbloque plantea incluir la educación a distancia

Se trata de modificar el artículo 109 de la Ley de Educación Nacional, porque la educación a distancia sólo está contemplada para estudiantes mayores de 18 años y deja excluidos a los alumnos de los niveles primario y secundario. El Interbloque Unidad Federal para el Desarrollo, que integran los tres diputados nacionales del Frente Renovador de la Concordia de Misiones, presentó el proyecto de ley, fundamentando la posición en la situación que ha planteado la cuarentena por la pandemia del Covid-19, al suspender el dictado de clases en las escuelas y promover la actividad académica precisamente a distancia, apoya en todo los soportes digitales disponibles.

 

PROYECTO DE LEY modif ART 109 ley educacion nacional.

 

El bloque del Frente de la Concordia Misionero que preside Ricardo Wellabch y también integran Flavia Morales y Diego Sartori, hizo la propuesta que fue adoptada como propia por el Interbloque que preside José Luis Ramón, de Unidad y Equidad Federal, e integran también el Partido de la Justicia Social y Juntos Somos Río Negro, siendo ocho legisladores en total.

Al fundamentar la iniciativa exponen que “el Covid-19 llegó a finales del 2019, allá por un noviembre, aunque Argentina empezó a verse comprometida entrando marzo de este año, cuando empezaron a detectarse infectados a nuestro territorio. Un gran sector de la población está ahora mismo rindiendo una prueba bastante determinante; pequeñas y medianas empresas, monotributistas y  fabricantes quedaron afuera del círculo que encierra a las industrias esenciales. Mientras se resuelven prioridades de materia económica, la calidad educativa queda expectante.

“La realidad nos demuestra que esta crisis nos afecta a todos y a cada uno de los argentinos, y esto incluye a los estudiantes. La tecnología nos venía preparando de muchas maneras, como por ejemplo, para sustentar la posibilidad de efectuar trabajos remotos, lo cual convierte al herramental tecnológico en un factor clave. En este sentido,  entendemos necesario que el comienzo de este proceso se de con un justo respaldo institucional que incluya a todos los alumnos, sin distinción de su nivel, en la Constitución Nacional”.

Y explican que “esta propuesta de modificación al Art. 109 de la Ley de Educación Nacional 26.206 responde a una lógica de emergencia para que el derecho de cada uno de los estudiantes sea contemplado y a su vez garantizado con la implementación y el dictado de clases a distancia.

“Es en esta dirección que intencionamos un cambio en la propuesta de educación online, en la que a partir de esta medida, luego se reajustará el formato interaccional de las clases brindadas por internet. Para la modalidad rural y conforme a las decisiones jurisdiccionales, los estudios a distancia podrán ser implementados a partir del Ciclo Orientado del Nivel Secundario.

“Creemos que es el momento de actuar y marcar la diferencia en un sistema educativo que no puede quedarse afuera de lo que hoy se está pautado como esencial”, apuntan.

La situación planteada

 

Los legisladores hicieron suyas la descripción de la situación planteada: “el aislamiento social y obligatorio (cuarentena) por la evidente crisis de salud, trajo consecuencias educativas. Tareas interminables para los alumnos, padres haciendo malabares para ayudar a sus hijos, docentes sobrepasados que seleccionan sus propios contenidos sin ninguna vinculación entre sí, plataformas virtuales desbordadas, procesos descentralizados y desorganizados, todo se conjuga en un combo que parece al borde de la explosión. Es una situación absolutamente disruptiva y sin antecedentes en el mundo.

“Todo esto trajo aparejado asimetrías manifiestas en el aprendizaje de los alumnos, y el Estado debe actuar rápido como garante y protector del derecho a la educación, con estrategias que permitan continuar los procesos de enseñanza y aprendizaje.

“Que los alumnos estén fuera de la escuela generó una reacción de los sistemas escolares muy eficientista, y se pretende dar continuidad a una normalidad que está tambaleando. Así por ejemplo, utilizar recursos virtuales como apoyo educativo al trabajo en el aula es completamente distinto a planificar la educación a distancia. Tenemos que incorporar límites y buenas prácticas de trabajo virtual.

“Es una oportunidad única que se está presentando por medio de una emergencia, para reinventar el sistema educativo, donde las propuestas innovadoras y superadoras lo pueden hacer más eficaz. Tenemos que desarrollar competencias para lidiar con la complejidad, con los fenómenos inesperados, con el riesgo sistémico. Gracias a la globalización, vivimos en un mundo rico como nunca, pero también esta globalización se desmadra y genera caos como la pandemia. Aprendamos de esta crisis y empecemos a enseñar para las próximas crisis. “El futuro se construye, no se conspira ni se resigna”.

“Además de las notorias limitaciones técnicas, también nos encontramos con limitaciones didácticas relacionadas con la concepción de cómo los chicos aprenden. El aprendizaje requiere del debate entre los estudiantes, la formulación de conjeturas y la validación, y eso hace que las propuestas de aprendizaje a distancia sean muy limitadas para ayudar a construir un razonamiento. Vale la pena parar y preguntarse: ¿Qué estamos aprendiendo?

No podemos estructurar la educación a distancia en estos momentos de crisis sólo sobre la base de los “contenidos”. No entra en la cabeza de nadie poder cumplir con la currícula como si todos estuviésemos en condiciones habituales.

Consecuentemente, la solución a esto consiste en declarar la “Emergencia en materia educativa” y constituir un “Comité de Crisis”, conformado por especialistas en la materia. En caso de que el mismo ya esté conformado, se solicita informes de ¿Cómo se conformó el mismo?, si se tuvo en cuenta lo federal?, si tienen participación en el mismo los docentes?, y los padres?, que hoy son actores fundamentales en todo este proceso.

“Si nos enfocamos en la declaración de emergencia, existe un precedente en el ámbito del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad Argentina, ante el aumento de la violencia intrafamiliar y contra las mujeres, ha incluido dentro del concepto de emergencia sanitaria la cuestión de género señalando las medidas que el Estado y los particulares deben adoptar a fin de actuar adecuadamente sobre esta cuestión. Por ello, creemos que no debe dejarse de lado la cuestión educativa.

“El comité de crisis debería tener como un objetivo fundamental, la de delimitar y unificar los contenidos educativos básicos a dictar durante el período lectivo 2.020, estructurados sobre pocos ejes bien definidos, y más allá de la forma de implementación, lo esencial debería pasar por la construcción colectiva de conocimiento.

“Implementar metodologías que estructuren procesos que promuevan el debate a través de foros, con organización de grupos de trabajos encargados de investigar un tema en particular para luego comunicar a sus compañeros los resultados de esa investigación, creando documentos colaborativos en múltiples formatos (texto, audiovisual, gráfico), incluyendo las voces de diversos actores (como las familias o profesionales de la salud) que pueden participar de manera sincrónica (a través de videollamadas o salas de chat) o asincrónica (a través de breves cápsulas de video), organizando formularios online para realizar entrevistas y conocer cómo se vio afectada la vida cotidiana y laboral de personas de distintas edades y geografías, poniéndonos en contacto con instituciones escolares de otros países”.

Es decir se plantea “una reflexión que nos lleve más allá de lo puramente instrumental, que nos permita aprovechar este tiempo convulso para trabajar diseñando experiencias de aprendizaje que posibiliten analizar de manera crítica e interdisciplinaria esta realidad emergente y compleja, desmenuzando las múltiples facetas que la integran.

“Surgen ciertos interrogantes: ¿Qué pasa si se pierde la figura del alumno? ¿Y la del docente? ¿Y de la institución que respalda a ambos? Debe haber una línea que contextualice y sostenga el programa e intercambio de contenidos. No podemos estructurar la educación a distancia en estos momentos de crisis sólo sobre la base de los “contenidos” y de ciertos métodos que generalmente no son los ideales, sin considerar inicialmente los nuevos objetivos que deberían surgir ante esta situación sin precedentes, logrando formas de organización y medios que permitan llevar a cabo la educación a distancia, y adoptando en última instancia un sistema de evaluación acorde a los demás componentes del proceso de enseñanza – aprendizaje”, concluyen.

 

 

 

Descargar Semanario Seis PáginasDescargar Semanario Seis Páginas


-