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Coronavirus: ¿Cuánto falta para una vacuna?

Desde que empezó la pandemia por el SARS-CoV-2, se sabe que la gran solución sería la aparición de una vacuna, con la que se podría inmunizar a toda la población y nos permitiría retomar nuestras vidas normales.

Sin embargo, llegar a una vacuna efectiva es un proceso complejo y con varias dificultades.  Universidades, laboratorios e institutos científicos de todo el mundo están embarcados en una carrera de alta velocidad: desarrollar una vacuna efectiva contra el coronavirus.

Y no es solamente por altruismo, sino que quien primero logre ese objetivo estará frente a un fabuloso negocio tanto económico como de prestigio. Eso explica, en parte, que -según los registros de la revista científica NATURE- haya, hasta ahora, 115 proyectos científicos diferentes, que recurren a diversas técnicas inmunológicas, intentando ser los primeros en lograr un producto preventivo seguro y eficiente. En otras palabras, que no genere peligrosos efectos secundarios y que su aplicación induzca una protección adecuada y duradera para prevenir el contagio del coronavirus.

Si bien la ciencia tiene una larga experiencia con vacunas -el primer tratamiento de este tipo nació en forma intuitiva y se aplicó en 1798 para prevenir la viruela- desarrollar una vacuna para un virus o bacteria específico no es fácil. Basta recordar que hace ya 30 años que se busca, en forma infructuosa, una vacuna para prevenir los contagios de VIH y -pese a que es una patología que recibe ingentes esfuerzos- esa opción aún no existe.

Las dificultades para avanzar por este camino científico son varias e incluyen desde el tener que desarrollar nuevos conocimientos biológicos hasta cómo actúa cada nuevo agente patógeno atacando el metabolismo del “huesped”. Y, por supuesto, lidiar con la falta de fondos para avanzar con los estudios de los compuestos “candidatos”.

En el caso específico del coronavirus la situación es diferente. Tanto por la masividad con que está afectando al mundo como por el increíble foco que la ciencia puso en investigar este nuevo virus -hasta hace cuatro meses no se sabía que existía- al desarrollo de la primera vacuna no le faltan candidatos, ideas ni fondos.

Y sin embargo los tiempos para lograr algún tratamiento preventivo igualmente se alargan en meses. De hecho, ningún científico  serio considera que sea posible que haya una vacuna disponible antes de fines de este año. Incluso los expetos optimistas imaginan que una opción de este tipo recién estará disponible a comienzos del invierno del 2021.  Por ejemplo, infectólogo Eduardo López -integrante del equipo asesor de Alberto Fernandez, considera -junto a otros expertos- que “la vacuna podría llegar recién en un año, aproximadamente”.

Fuente: Página 12

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