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Coronavirus y Dengue: presos de la cárcel de Eldorado tienen audiencias con el Tribunal Penal a través de un sistema de videollamadas

Agudizar el ingenio. De eso se trata. Por un lado, sirve para ajustarse a los requerimientos que emanan de la Emergencia Sanitaria, en lo que tiene que ver con evitar la aglomeración de gente en un espacio reducido. Y, por otro, ofrecerle una alternativa a las personas privadas de su libertad para que expongan ante las autoridades pertinentes las inquietudes que tengan.

El Tribunal Penal de Eldorado pusieron en marcha un sistema de videollamadas para que los reos de la Unidad Penal Tres y los funcionarios judiciales tengan comunicación evitando la complejidad de los traslados, con toda la logística que eso implica, y también para agilizar la resolución de planteos que tienen los internos.

En el seno del TP funciona una secretaría dedicada de manera exclusiva a la Ejecución de Penas. Quienes la integran son los que reciben las demandas de los reclusos. Algunos reclaman la celeridad en la tramitación de algún beneficio, otros cuestionan las condiciones de detención y otros necesitan saber el estado de su expediente.

Entonces, se decidió que estas audiencias, que luego son volcadas en actas, se realicen teléfono de por medio. Son puntualmente videollamadas. De un lado, los reos detallan lo que desean y, del otro, los funcionarios toman nota, para resolver ahí mismo la cuestión o para trasladarlo al superior que corresponda.

Un caso basta de ejemplo. Había un preso que amagó con realizar una huelga de hambre porque no le informaban acerca del estado de su causa. Después de una de esas videollamadas, se calmó y en las próximas horas sabrá con certeza el estado de tramitación del expediente que lo tiene como imputado.

La idea de implementar este sistema nació del contacto fluido que hay entre el Tribunal y la Dirección de la Unidad Penal de Eldorado.

Los internos se comunican, por el momento, desde la oficina del Director de la cárcel. Al no sacarlos del presidio, los internos no quedan expuestos a contaminarse. Y lo mismo pasa con el personal judicial, que evita el contacto con un grupo grande de personas en un espacio pequeño. “La idea es que los privados de su libertad no vean menguado su derecho a ser atendidos por el presidente del Tribunal, y que sus inquietudes sean oídas como se hace siempre”, remarcaron fuentes judiciales.

“Los internos están impacientes porque saben bien lo que está pasando afuera. Con esta medida se mantiene la paz. Todos tienen familia afuera y temen por sus seres queridos. También sienten temor de que se restrinjan las visitas, que además de darles contención anímica, son su sostén económico”, remataron.

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