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Covid-19: “Con un litro de plasma se trata a 5 pacientes”

Mauricio Castillo fue donante, por tercera vez, de plasma de convaleciente. “Vinimos a este mundo a convivir”, dijo para animar a más pacientes recuperados a donar.


Mauricio Castillo y su familia, compuesta por su esposa y sus mellizos, padecieron de Covid-19. Terminaron el aislamiento el 9 de diciembre pasado y, tras recuperarse, decidieron donar plasma para ayudar a pacientes internados por la enfermedad.

“Fue una revolución no solamente interna, como núcleo familiar, sino también de nuestros padres y hermanos. Nos enteramos un miércoles que una persona que trabaja en casa tenía Covid y el jueves amanecimos con todos los síntomas, menos la falta de gusto y olfato. Eso vino una semana después”, contó Castillo.

Siguiendo esa línea, agregó: “Desde el comienzo de la pandemia fuimos muy respetuosos y mantuvimos una burbuja social familiar. Fue bastante fácil identificar el contacto de la semana previa. Por suerte todos dieron negativo, el cuidado por parte nuestra funcionó”.

“Tratamos de transitarlo de la mejor manera posible. Fiebre, falta de aire, y los mellis tuvieron diarrea”, señaló en relación a los síntomas.

“Cuando nos dio positivo, creo que habían 8/9 casos. Después vinieron las Fiestas y era sabido que si la gente no se cuidaba iba a pasar esto: 140/160 casos y muchas muertes”, remarcó.

Además de los fallecimientos, Castillo lamentó que “lo que más duele es la indiferencia de mucha gente que no cree en lo que está pasando”. “Ya no sé qué más hay que hacer para mostrar que hay millones de muertos en el mundo y en la Argentina. La gente que se va de fiesta y no respeta, o no se pone barbijo ni usa alcohol como sanitizante. Mucha gente dice que no le importa porque no le va a tocar”.

La decisión de donar plasma

No obstante, los Castillo “como familia decidimos poner la otra mejilla y salir a donar plasma”.

“Vinimos a este mundo a convivir, no solamente a sobrevivir o vivir”

Mauricio Castillo, paciente recuperado de Covid-19

El donante admitió que siempre le tuvo miedo a las agujas, por lo que fue un desafío estar cerca de una hora y media inyectado para donar. “A mí en lo particular me ayuda a salir muy fortalecido. Eso es lo positivo que rescato”, indicó.

“Tuvimos muchísima carga viral así que éramos más que propensos a donar plasma. En un rango del 1 al 10, tuvimos una carga de 7. Por mi contextura física y por la alta carga, puedo donar casi un litro de plasma cada vez. Según me explicaron, sirve para tratar a 5 pacientes”, detalló.

En ese sentido, Castillo destacó que saber a cuántas personas podía ayudar lo movilizó mucho: “Siempre creí en la donación de sangre y soy donante de órganos también. Vinimos a este mundo a convivir, no solamente a sobrevivir o vivir”.

“La primera semana estuvimos destruidos, el cuerpo pesaba y dolían las articulaciones. A partir de la segunda semana no están esos síntomas fuertes. Por respeto a la gente, sigo trabajando desde casa”, comentó. Su recomendación es “evitar el contacto preventivamente, dentro del marco de las posibilidades laborales que uno tiene, hacerlo”.

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