SEGUINOS

Justicia

Crimen de Gisel: “Queremos que fijen fecha para el juicio del asesino, que pague por lo que hizo”, exigió el padre de la joven

Waldemar Rodríguez Da Silva (58) cuenta que su hija Gisel (26) respondía rápidamente los mensajes que le mandaban tanto él como su esposa. El 20 de marzo de 2016 les extrañó que no lo hiciera. Eso, sumado a algunas actitudes llamativas de su entonces yerno, Carlos Martín Ruiz Díaz (31), hicieron que sospecharan. Y esa intuición de padres no les falló. Gisel no respondía porque había sido estrangulada por Ruiz Díaz, quien buscaba la forma de escaparse.

Todo eso revivió el hombre en el programa Crimen y Justicia, que se emite por la pantalla de Canal 6 Digital. “Ese día, en determinado momento, el asesino, con total sangre fría, se hizo pasar por ella mandando mensajes, después fue hasta mi casa del barrio Hermoso para dejarnos al cuidado de nuestra nieta y finalmente me mintió en la cara cuando fui hasta la casa de Gisel para ver qué estaba pasando”, relató el hombre al borde de las lágrimas.

El juicio por el femicidio de Gisel debía empezar el 4 de agosto, pero no pudo concretarse porque no había fiscal disponible. Ahora no hay fecha tentativa de realización del debate, algo que genera muchísimo malestar en Waldemar. “Queremos que salga, deseamos ver cómo este personaje que actuó con total sangre fría, que le hizo eso a Gisel, sea juzgado. Y no aceptamos un juicio abreviado”, ratificó el padre de la víctima, quien descarta el abreviado porque tema que esconda algún beneficio para Ruiz Díaz.

“Fue un tiempo muy difícil. Cuando mi nieta vino a vivir con nosotros tenía 3 años. Hoy está por cumplir 8. Ella preguntaba todos los días, pero pudimos salir adelante. Perder una hija no lo puedo explicar con palabras. El vacío quedará para siempre”, aseguró Waldemar.

Sobre su ex yerno dijo que “nunca se contactó con la hija para aportarle siquiera un litro de leche, pero para pagar dos abogados tiene”.

“El que hace daño, que hace la maldad, paga en la tierra o con la Justicia de Dios. Gisel era una persona servicial, que siempre nos ayudaba, llena de alegría y muchas iniciativas. El día anterior a su muerte almorzó con nosotros, incluso le presté dinero para que pagara la cuota de su moto, porque ella aún no había cobrado. Creo que el asesino luego usó esa plata para fugarse. Cuando lo atraparon en Encarnación, Paraguay, tenía previsto escapar para la zona del Chaco de ese país”, sostuvo.

“Creemos que él la mató y luego lavó el cuerpo. Ese día fui dos veces a la casa que ellos alquilaban en el barrio Residencial Sur. Cuando yo llegué por primera vez, lo encontré con el auto estacionado marcha atrás y el baúl abierto. Quería deshacerse del cuerpo, pero yo lo sorprendí. Sin embargo, no me dejó entrar, me palmeó y me dijo que mi hija estaba en el hospital, cuidando a la abuela de él, que supuestamente estaba enferma. Entonces me retiré, pero volví cuando mi señora me aportó un dato clave. Al momento de dejar a nuestra nieta en mi casa, él dijo a mi esposa que Gisel se había ido al hospital en moto, pero yo vi la moto estacionada en el garaje. En esa segunda ocasión, él ya no estaba, había escapado. Entonces fue que entré y encontré a mi hija muerta”. Desgarrador el relato de Waldemar.

Descargar Semanario Seis PáginasDescargar Semanario Seis Páginas


-