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POSADAS

“Cuando un juez toma una decisión, luego tiene que dormir con eso”

Así lo enfatizó en una entrevista exclusiva con el director de C6Digital, Jorge Kurrle, la presidente del Supremo Tribunal de Justicia, Rossana Pía Venchiarutti Sartori, en el segmento “Personalmente”. Ella remarcó que “la vida ha sido muy generosa conmigo, no puedo quejarme de nada. He recibido mucho y debería devolver más de lo que me han dado. Siento que al otro día tengo que dar un poco más. Me exijo mucho y aprendí a no lastimarme con eso”.

Rossana es de Oberá, hija de un padre abogado y una madre docente. Su papá siempre quiso que ella sea arquitecta o ingeniera, pero la muchacha decidió estudiar abogacía. Tras recibirse en un colegio privado, se fue hasta Córdoba a cursar Derecho. Mientras cursaba, vivía en la casa de una tía con sus primos, en plena dictadura. “Amaba la carrera y me encantaba la parte constitucional”, recordó.

Luego, contó que empezó la militancia política en los centros de estudiantes de manera clandestina, debido a los tiempos de miedo que vivía el país. Rossana se recibió a los 22 años y luego para seguir un tiempo más en Córboda, decidió estudiar Escribanía. Después de egresar ingresó a Ciencias de la Comunicación, pero dejó la carrera para volver a Misiones y trabajar con su padre.

“Discutíamos mucho con mi papá, pensamos diferente en lo político y teníamos diferentes maneras de hacer las cosas. En determinado momento me conoce Araujo Vázquez que era juez y me llamó para que forme parte de su equipo. Ya me había casado y me quedé allí por 14 años”, recalcó.

Posteriormente, aparece la ley del Consejo de la Magistratura e intentó ingresar. “Rendí tres concursos en dos días, quedé en dos, eran para Posadas, Carlos Rovira me lo propuso, hablé con mi familia y mi papá me dijo que el tren solo pasa una vez y así fue que acepté”, indicó.

En ese sentido, resaltó que se mudaron todos a Posadas, menos uno de sus hijos que “que se plantó y se quedó con mis padres. Oberá es su lugar en el mundo, ahora tiene 31 años”.

Sobre sus descendientes, subrayó que uno es médico y los otros dos siguieron el camino de la abogacía, al igual que ella. “Mi gran sueño es tenerlos a ellos y a mis nietos todos juntos. Soy muy familiera”, señaló.

Su vínculo con el arte

En un tramo de la entrevista, Rossana contó que el músico Joan Manuel Serrat era su “amor platónico” y relató el día en que pudo conocerlo. “En 1982 él llegó a país y para poder ir a verlo me hice pasar por una periodista de El Pregón de Oberá. Yo en teoría era fotógrafa y así pude estar en su recital en Córboba. Luego del show, dejó pasar a los periodistas para tomar ron con él, fue algo inolvidable”, detalló.

A su vez, aseveró que le hubiese gustado ser actriz e incluso acentuó que en su momento hizo teatro. “Me encanta el arte escénico y hice una obra que me llevó a recorrer varias localidades”, concluyó.

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