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De 1810 a 1816: el camino para declarar la Independencia

En diálogo con Radio Identidad, el historiador Pablo Camolgi explicó los procesos históricos transitados por las Provincias Unidas del Sud desde la Revolución de Mayo hasta la declaración de la Independencia, en 1816.

“El 9 de Julio es un capítulo fundamental de lo que se inició el 25 de Mayo de 1810, es ese grito de libertad y la intención de romper con el orden colonial”, dijo, agregando que la independencia era “una necesidad política de las provincias y de los pueblos para poder dar ese paso institucional”.

Tucumán fue elegida como sede del Congreso de 1816 principalmente por una cuestión de distancia. “Casi todas las provincias del centro y nordeste del país, además de las que hoy pertenecen a Bolivia, fueron representadas por diputados de ahí. Misiones no envió diputados porque había declarado su independencia un año antes”, señaló.

Camogli comentó que hablar del tema “es bastante relativo”. “El Congreso ni siquiera declaró la independencia de Argentina sino de las Provincias Unidas de Sudamérica, porque tenía una representación más amplia o distinta de lo que es hoy el país y tenía una pretensión de reflejar el espíritu americano en general: la vocación libertaria que tenían los pueblos, muchos de ellos en guerra o con territorios ocupados”.

Con Juan Martín de Pueyrredón elegido como Director Supremo, las sesiones comenzaron el 24 de marzo de 1816 en Tucumán. “Era equidistante de donde estaban los diputados, fundamentalmente pensando en los del Alto Perú, a los que les quedaba muy lejos Buenos Aires”.

Además, el lugar fue elegido para marcar presencia en una zona de guerra. “La frontera militar estaba en Salta y Jujuy con las tropas de Güemes, pero también estaba el Ejército del Norte en Tucumán. Era una forma de decirle al enemigo que más allá de la situación bélica se declararía la independencia”, contó el historiador.

“En tercer lugar, era una medida más simpática a las provincias que históricamente hemos visto a Buenos Aires con cierto recelo”, indicó.

Por otra parte, el contexto social y político de Europa no pasaba desapercibido para los pueblos Sudamericanos. “La independencia también es a consecuencia de lo que estaba pasando en España. En 1814 vuelve el Rey Fernando VII -que perdió el trono en 1808, tras la invasión francesa- con un espíritu muy conservador, reinstaurando el antiguo régimen monárquico absolutista”, explicó Camogli.

Además de derogar la Constitución de Cádiz -que era liberal-, el monarca declaró la guerra a los revolucionarios americanos, a quienes tachaba de “rebeldes”, tras ordenar el fusilamiento inmediato al ser capturados.

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