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Dejando Huellas: el caso de Valentina, una muestra de dolor, amor y agradecimiento

En su visita a los estudios de C6Digital, el neurocirujano infantil, Mario Armando Barrera, habló del caso Valentina una “pequeña luchadora”, que tuvo “una historia fuerte, que habla del dolor, del amor, del ser agradecido. Una historia que no tuvo un final feliz”.

Comentó que “hace un tiempo me llamaron para consultarme por Valentina, una beba prematura que estaba desarrollando una hidrocefalia. Padres jóvenes, respetuosos y preocupados por la evolución de su pequeña hijita. Como siempre digo, el mejor lugar para el crecimiento y desarrollo de un bebé mientras se está gestando es la panza de la mamá. Pero a veces esto no sucede”.

Indicó que “comencé a tratarla y no tuve la respuesta esperada, pasó por múltiples complicaciones, que, por su prematurez, aumentaban exponencialmente los riesgos y el compromiso de vida”. En ese sentido, agregó “los médicos sabemos que estamos expuestos a amores y odios, continuamente estamos siendo observados, esas son las reglas, y las aceptamos porque más allá del resultado siempre emprendemos la atención de la misma forma, con responsabilidad, compromiso y fundamento científico”.

Barrera recordó que “puse a disposición de mi paciente todo lo que estuvo a mi alcance e incluso, en una oportunidad, llamé a mi mentor el doctor  Romilio Monzón de Corrientes, para que me asistiera y lentamente ella fue superando las dificultades, apoyándose en el amor incondicional de su mama, de la abuela, su papa y hermanito”.

Acentuó que “durante ocho meses dando pelea, refugiados en la fe y en la confianza de cada acto médico estuvieron atentos. Siempre siendo respetuosos, fortaleciendo la relación médico – paciente”.

Luego, afirmó que “Estando de vacaciones, recibí un mensaje de su mamá, pidiéndome una oración por Valentina, porque estaba internada grave por una complicación pulmonar. Respondí su pedido elevando una oración en familia, dejando al médico a un lado, para dar lugar al padre que hay en mi, conmovido aún más, por ver en las redes sociales la unión y oración de un grupo de padres de bebes prematuros. Ellos saben de la lucha diaria, donde los tiempos de vida se miden en goteros, medicación e informes médicos”.

Destacó que son padres que “entendieron que juntos es más fácil, padres a quienes no se lo contaron, lo vivieron. Me conmovió la velocidad con que se reproducían los mensajes de aliento. Las circunstancias, los obligaron a desarrollar la capacidad de ser solidarios, entendiendo que el dolor nos iguala, que el amor nos ayuda”.

Valentina, no pudo superar esta última batalla y su mamá se comunicó con Barrera para agradecerle, a pesar del fallecimiento de la pequeña . “La grandeza, aun en el peor momento, se dio, tuvo el tiempo para agradecer. Demuestra mucha paz interior y la generosidad de la persona”, concluyó el profesional de la medicina.

 

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