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ECONOMIA

Deuda: aumenta la tensión en las negociaciones con los acreedores

Si bien el Gobierno ha mejorado su oferta, tanto en términos económicos como legales, al mismo tiempo parece embarcado en una estrategia consistente en dividir al frente de los bonistas.

En este contexto, los clubes de acreedores más duros, los grupos Ad Hoc – integrado por los fondos BlackRock y Ashmore, entre otros – y Exchange acusaron recibo de la estrategia oficial y dieron a conocer un fuerte comunicado este martes señalando que “la falta de una interacción seria por parte de las autoridades de Argentina es sumamente preocupante” y luego advierte que “todas las partes deberían centrarse en evitar los elevados costos legales y económicos que conllevaría prolongar el incumplimiento de pagos”.

Es más, se ocupan de aclarar que “no se ha emprendido ninguna interacción sustantiva entre ellos y las autoridades de Argentina desde el 17 de junio, a pesar de la publicación de informes en sentido contrario”.

Este duro comunicado provocó una clara tendencia bajista en las acciones y los bonos globales de la Argentina y volvió a subir el voltaje en la negociación y las críticas al Ministro de Economía, Martín Guzmán.

Desde el Palacio de Hacienda, fuentes señalan que el Banco UBS que representa a Fintech, trasmitió la oferta argentina a los acreedores privados – pero no lo hizo formalmente a los clubes de acreedores. Esta estrategia, según interpretan analistas, tiene el propósito sumar a bonistas y alcanzar mayorías, dejando en soledad a los acreedores más duros. Sin embargo, esta actitud, “poco habitual” en este tipo de negociaciones motivó el desagrado de algunos bonistas.

En paralelo, sobre el mediodía de este martes circularon versiones en cuanto a que los fondos Gramercy, Fintech, Greylock y Oaktree apoyarán la oferta argentina. Se trata de un respaldo importante pero insuficiente, según se señala en medios de los mercados. Sucede que a la falta de acuerdo con los grupos Ad Hoc y Exchange se suman reparos por parte el tercer club, constituido por el Comité de Acreedores de la Argentina.

Dicho de otra forma, los fondos más grandes y que tienen capacidad para bloquear la renegociación ahora “están lejos de un acuerdo”, según ha trascendido.

La posición más beligerante corresponde al grupo Ad Hoc, integrado entre otros por Black Rock, el fondo de inversión más grande del mundo y con gran influencia en el mercado de Wall Street y llegada al Tesoro de los Estados Unidos.

Cabe recordar que el Gobierno necesita al menos una aprobación del 66% para los títulos emitidos durante 2016 para avanzar con una reestructuración total de las distintas series. Mayores son las exigencias para los bonos canjeados en 2005, ya que se requiere entre 75% y el 85% de adhesión para avanzar en la CACs.

Las nuevas tensiones entre algunos grupos de bonistas llevaron a que el gobierno continúe haciendo retoques orientados a lograr una reestructuración sin comprometer la sustentabilidad de la deuda externa.

En lo concerniente a los aspectos legales, cuestiones que se habían constituido en uno de los principales escollos para el avance de las tratativas, se tomó la decisión de mantener las condiciones contractuales (indenture) de los bonos emitidos en 2005 pero sólo para los tenedores de estos títulos (no para los bonos colocados en 2016), según señalaron a Ámbito fuentes de la negociación.

Los tenedores de bonos Discount y Par, es decir los emitidos en 2005, consideran que no es negociable un eventual cambio de las cláusulas que los protegen, toda vez que les brinda una mayor cobertura legal que los bonos lanzados en 2016, un punto – se sostiene- que ahora el ministro Martín Guzmán ha decidido aceptar.

Sin embargo, analistas internacionales consideran que volver a las clausulas Indenture 2005 sería “un retroceso legal”.

Cabe recordar que las nuevas cláusulas de acción colectiva se incorporaron con el propósito de que un grupo de holdouts no impidan que un país pueda restructurar su deuda. Además, estas cláusulas fueron el resultado de un trabajo grupal ante la situación que sufrió en particular Argentina con los litigios de los fondos buitres.

Estas cláusulas desalientan el accionar de los fondos buitres y fue resultado de un acuerdo de privados, el G20, FMI, Club de París y el Tesoro de los Estados Unidos, entre otras organizaciones.

Por otra parte, el Gobierno mantendría la posibilidad de utilizar la reasignación de los títulos (en lo que se conoce como el método

(PAC MAN) para lograr las mayorías necesarias para activar las cláusulas de acción colectivas (CACs) y posibilitar la renegociación, una cláusula que fue objetada por los acreedores.

En lo concerniente a la oferta económica, en el Palacio de Hacienda se realizaron distintas modificaciones a la oferta que elevan el valor presente neto de los títulos de 49,90 dólares por cada lámina de 100 (tomando una tasa de salida de 10%), conforme a la anterior oferta, a cerca de 53 dólares, según trascendió en fuentes de los fondos de inversión.

En lo sustancial, esta suba en el valor presente se logra mediante un adelantamiento en el pago de los cupones con relación a la última oferta. Además, se contempla aumentar el pago de intereses sobre el capital devengado si los fondos ayudan a formar las mayorías para activar las CACs.

La nueva oferta argentina amplía las posibilidades de llegar a un acuerdo, ya que la mayoría de los acreedores considerarían viable un canje que reconozca unos 53 dólares de valor presente, aunque también hay fondos con posiciones más duras, tal el caso de Ashmore, que no estarían dispuestos a acordar por menos de 57 a 60 dólares.

Fuente: Ámbito.

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