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Día Mundial del Riñón: testimonios de esperanzas para la enfermedad renal

Salud

Para dejar en claro que es posible “vivir bien con la enfermedad renal” buscamos el testimonio de dos pacientes, jóvenes, con toda su vida por desarrollarse, para los cuales la enfermedad, fue un duro escollo que han sabido enfrentar para seguir viviendo con mucha esperanza.

La finalidad es concientizar sobre la importancia de llegar a tiempo con el diagnostico, evitar el avance de la enfermedad y cerrar la brecha de la desinformación para una mejor atención en los pacientes con insuficiencia renal.

Florencio Gabriel Cristaldo (36 años) este 10 de marzo no sólo celebrará el Día Mundial del Riñón, si no que tiene dos motivos más que celebrar, primero su cumpleaños y segundo que su esperanza se hizo realidad: el 13 de febrero del 2022 recibió un trasplante renal, después de casi dos años de diálisis.


Gabriel es oriundo de Posadas, donde vive con su mamá Isabel y su hermano Javier. Hace casi un mes su vida cambio, recibió la noticia más esperada: el trasplante de riñón era un hecho.

Retrospectiva

Gabriel Cristaldo, llevaba una vida normal hasta que comenzó a sentirse muy cansado, “pero no le daba mucha bolilla, pensé que era normal. Después me empezó a doler la espalda, pero igual seguía con mi vida normal, porque como soy herrero pensaba que era por el esfuerzo que hacía en mi trabajo y con algún paracetamol o ibuprofeno ya me iba a pasar. Pero paso el tiempo, ya no solo me sentía cansado y me dolía la espalda si no que me dolía mucho la cabeza, la cintura, no podía comer, vomitaba, y un día amanecí con una nube en el ojo hasta que fui a parar a emergencia del Favaloro, muy descompuesto”.

“Primer pensaron que tenía coronavirus y cuando descartaron COVID, siguieron haciendo otros estudios de sangre y orina, y el doctor se da cuenta que tenía una falla renal y me dice que me vaya urgente al nefrólogo- “vos te estas muriendo”- me dijo, – “ándate urgente al nefrólogo”, recuerdo aún ese día.
“Yo entre a internación en el Hospital Favaloro con 84 kilos, cuando me dieron el alta tenía 73 kilos, era todo líquido acumulado en mi cuerpo, ahí enseguida se activó el sistema sanitario y empecé con la diálisis por casi dos años, hasta que el 11 de febrero llego ese llamado milagroso que me cambio la vida y 13 de febrero llego mi trasplante”.

El balance general para Florencio es muy optimista. “Cuando me hablaron de diálisis si bien no sabía mucho sobre el tema no me dio medio, más aun con el trato que nos daban en el hospital era excelente, eso es lo que más voy a extrañar ahora. El trato de los enfermeros, son muy buenos, te acompañan y crean un clima muy ameno para las cuatro horas que tenemos que estar conectados a una maquina”.

Se puede seguir viviendo

La diálisis la llevaba bastante bien, “solo una vez me descompuse mal, después la llevaba bien y pude continuar trabajando no con tanta intensidad como antes, pero eso me ayudaba a no hacerme la cabeza, siempre le digo a la gente que ingresa a diálisis que tienen que tener pensamientos positivos, que no se tienen que hacer la cabeza, que hay que cumplir cien por ciento con el tratamiento, que no abandonen la diálisis porque es nuestra vida la que tenemos que cuidar”.

Priscila: Parte de mi niñez y adolescencia padecí insuficiencia renal

La insuficiencia renal es una afección que suele presentar síntomas recién cuando está en una etapa avanzada, “a los 10 años cuando me subió la presión 26/18 me derivan al Garrahan y descubren ahí que tenía insuficiencia renal, desde ahí estuve en tratamiento como pastillas para la presión y dieta bajo en sodio, ese tratamiento me funcionó hasta los 19 años que comencé la diálisis por 8 años ( 5 años de diálisis peritoneal y 3 años hemodiálisis) y hace tres años me llegó esa mágica llamada, que todos los que hacemos diálisis esperamos con ilusión, me había llegado la hora de volver a soñar, de mejorar mi calidad de vida, de tomar todo el agua que quisiera y sobre todo de ir a donde quisiera y no estar sujeta a una maquina tres veces a la semana. El 30 de abril de 2018 llegó mi tan anhelado trasplante y ese día festejo mi cumpleaños porque tuve una nueva oportunidad de hacer una vida mejor”, recordó Priscila muy emocionada.