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EDITORIAL

Días de movilizaciones que llaman a la acción, a los reconocimientos y a la reflexión

Acaso como pocas, la semana concluida fue movilizante. Focos de incendios que aparecían en cualquier lugar de la Provincia y hasta en zonas cercanas a centros poblados movilizaron a todos: policías, bomberos, agentes del Plan de Manejo del Fuego, vecinos, colonos, intendentes, funcionarios. En un gesto de solidaridad misionera que superaba con creces la desaprensión de los que con actitudes irresponsables los habían generado.

El gobernador Oscar Herrera Ahuad que había estado supervisando personalmente muchos de esos lugares, con detención en el lote 8 de la Biosfera Yabotí, no se cansaba de señalar esa “solidaridad misionera”, incluso cuando anunciaba que habrá una ampliación del Plan Provincial de Manejo del Fuego. Con incorporación de tecnología: drones, helicóptero, aviones, con permanentes recorridas por la provincia de forma de monitorear dónde y porqué se encendían los fuegos y aplicar la condignas sanciones.

La lluvia caída en la segunda mitad de esa misma semana, fue providencial. Porque no fue huracanada como se preveía sino una lluvia en condiciones de penetrar la tierra reseca y no de erosionarla. Claro que se habían elevado plegarias, cada quien desde su espiritualidad, según consignaba también el mandatario provincial.

 Pero a mitad de semana hubo otra conmoción, de la mano del fútbol, la muerte de Diego Maradona. Un nombre que no necesita de adjetivos, identificaciones. La conmoción fue local, nacional, internacional. “Maradona es eterno”, sintetizó Lionel Messi. Algo que ocurre de vez en cuando en la historia de los pueblos. Porque son los pueblos, en definitiva, los que escriben la propia historia, con aciertos y errores como cuadra a la condición humana.

Después de los cimbronazos la vida vuelve a sus cauces. En este tiempo, a esta normalidad acotada por la pandemia, alentada por las vacunas, alargando la mirada hacia las fiestas de fin de año, que tanto contenido tienen y que han abierto interrogantes en torno de cómo se van a celebrar este año, con quiénes.

Y esa movilidad de familiares y amigos seguramente estará acotada, aunque se buscará la forma de que sea algo menos rígido. Hasta cierto punto. Porque del lado de los partes epidemiológicos diarios del Ministerio de Salud Pública, los casos se suceden con Posadas y Puerto Iguazú cabeza a cabeza.

Así las cosas, habrá que apelar a esa virtud que desafía los contratiempos y los sinsabores en pos de un tiempo nuevo, en el que el Covid 19 haya sido derrotado: la esperanza.

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