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Durante el 2021, por cada nuevo empleo registrado, se generaron más de ocho en negro

Nacionales

La última Encuesta Permanente de Hogares del Indec en 31 aglomerados urbanos, correspondiente al tercer trimestre 2021, detectó que sobre un universo de 28,9 millones habitantes 12,4 millones estaban ocupados y 1,1 millones desempleados.

En ese marco y con una población de poco más de 46 millones de personas, se observó en septiembre último que 19,8 millones estaban empleados y 1,6 millones permanecían desocupados.

Así como la reactivación tuvo características muy heterogéneas, con sectores que lograron volver a los niveles previos a la irrupción del coronavirus, otros que se aproximaron y algunos que se mantienen muy rezagados, en el mercado laboral se advierte un fenómeno similar, que resulta de cotejar la variación del empleo total, asalariado e independiente, con el que informa mensualmente el Ministerio de Trabajo para la franja formal -registros del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), indica un informe de Daniel Sticco para Infobae. En ese contexto, en los últimos 12 meses el total de los puestos asalariados registrados aumentó en 209 mil puestos, aun por debajo de los 301 mil caídos en el año previo.

De ahí resulta una brecha de unos 2,5 millones de empleos que fueron los que se generaron en el segmento informal, desagregado en poco menos de 1 millones entre los ocupados en relación de dependencia y 1,5 millones en condición de empleados independientes.

Es decir, por cada nuevo puesto de trabajo en blanco que se sumaron desde el tercer trimestre de 2020 hasta igual tramo del año siguiente, la economía agregó 8,5 en la informalidad.

Esa relación se redujo a casi 5 nuevos asalariados ocupados en negro por cada uno en la legalidad. En ambos casos, se trata de amplios sectores del mercado de trabajo que obtienen, en promedio, menos de la mitad de los ingresos que logran los ocupados en la formalidad.

Ese comportamiento se verifica desde el inicio del actual ciclo recesivo, en el tercer trimestre de 2018, aunque se manifestó con un rezago de seis meses en el mercado de trabajo.

Al parecer, el común denominador en ese período es la saturación de una legislación laboral de más de 45 años que quedó obsoleta y que se ha tornado insoportable por la mayor parte de las empresas,indica el informe.

A corto plazo, las expectativas indican que se mantendrá el predominio del aumento de la precariedad laboral, tanto por la creciente participación de los ocupados en negro, como por el incremento más intensivo de los puestos de trabajo independientes. Según Sticco, los tres factores que sustentan esas previsiones son en primer lugar, la persistencia de penalidades tributarias a quienes despidan personal, aun cuando se puedan fundamentar en la pérdida de capacidad de tracción de la economía real.

En segunda instancia, la incertidumbre sobre un acuerdo entre Gobierno y el FMI para refinanciar los abultados vencimientos de los próximos tres años, a partir de marzo, porque las reservas de divisas en el BCRA han caído a niveles críticos que anticipa nuevas restricciones a las importaciones de todo tipo de bienes, y en tercer lugar, la falta de vocación de los funcionarios del Gobierno por alentar una reforma laboral que incentive la contratación de trabajadores en relación de dependencia por parte del conjunto del sector privado.

Fuente: Diario 26.