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Sociedad

Educación Emocional: vincularse a través del juego

Un equipo de psicólogas apuesta al juego como herramienta para trabajar la educación emocional entre niños y adultos.


Pamela Burbach, Delia Bulak y María Solis comenzaron, hace poco más de dos años, con talleres de educación emocional. Juegos para Emoción-Arte surgió por “la necesidad de reforzar recursos emocionales en los niños”, cuentan.

“Nos dimos cuenta que hay una carencia en cuanto a juguetes que puedan reforzar estas habilidades que se aprenden. Entonces, empezamos a crear nuestros propios juegos y estamos en un largo proceso de construcción. La idea no son solamente juegos, sino herramientas que le sirvan a la persona para conectarse consigo misma, conocerse y desarrollar estas habilidades”, explicó Solís.

El objetivo es “llegar a todos para que, a partir de la diversión, se pueda desarrollar la habilidad del autoconocimiento y de conocerse también entre familias”. “A veces, entre padres y niños cuesta el vínculo, y esto ayuda mucho”, señaló la profesional.

“Tenemos juegos tradicionales como el yenga, ta-te-tí y dominó, y otros que hemos creado y los van a conocer. Ya tenemos algunos diseños que pronto saldrán al mercado”, adelantó. “Estimulamos siempre y hablamos de que es bueno que los adultos también lo hagan. Sobre todo en estos tiempos, donde estamos encerrados y tuvimos que reinventarnos”, dijo.

En ese marco, Solís analizó: “Es complicado trabajar en las habilidades sociales. En nuestros talleres, que este año no hemos podido realizar por la pandemia, siempre trabajamos esto. Es un desafío y un aprendizaje ver cómo lo podemos hacer en este momento, respetando el protocolo cada vez un poquito más”. “También de manera online con los chicos y los adultos. El adulto como puente a hacia ese niño que necesita de alguien que le enseñe a tolerar sus frustraciones, miedos y enojos”, agregó.

Por su parte, Bulak indicó que “mediante el juego, una de las funciones más importantes es la vinculación y la comunicación porque, a través del juego, al niño no le cuesta tanto expresarse”. No obstante, reconoció que “ahí surge un conflicto que tiene que ver con los padres: si no se conocen y no saben regular sus propias emociones, cuesta conectar”.

“No importa tanto el tiempo de juego, sino esto de las conexiones. Proponemos siempre sentarnos a la altura del niño, mirarlo a los ojos y comunicarnos a través de las sensaciones corporales, como darle la mano”, aconsejó la psicóloga. En ese sentido, comentó que “el yenga, particularmente, tiene frases y propuestas que pueden crear una conversación distinta con nuestros hijos”.

Otra propuesta son las agendas, pero “están más dirigidas a padres y adolescentes, porque proponemos una actividad mensual”. Esta herramienta es de utilidad para hablar “de autoconocimiento, herramientas para manejar el estrés y algunos tips aplicables a cualquier persona”.

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