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El Banco Central recién emitió la mitad de lo que se espera para el año

Cerró mayo y los números monetarios, en otra circunstancia, darían miedo. Pero bajo la dominancia de la pandemia todo pasa para después. Sin embargo, sería muy conveniente que alguien en el Gobierno esté pensando en cómo salir de la encrucijada monetaria para poder sortear, lo mejor posible, el día después. ¿Por qué? Porque hay más de $2 billones de razones para hacerlo.

Pero primero hay que repasar someramente los números del BCRA de mayo. Hubo una expansión monetaria de $264.164 millones que la explica en gran parte la asistencia al Tesoro que tras el último giro de utilidades del día 29 ($140.000 M) sumaron en el mes $430.000 millones. Más $135.358 millones que los bancos redujeron de su posición de Pases y $41.918 millones de intereses que pagó el BCRA.

Por el otro lado, las ventas de divisas implicaron una absorción de $46.076 millones, el Sector público dejó $150.830 millones en el BCRA y los bancos colocaron $146.669 millones en Leliq. De esta manera, en líneas generales, la expansión de la base monetaria de $607.000 millones fue compensada en parte por una contracción de $345.000 millones, el resto quedó en la economía El total de la base cerró mayo en $2,13 billones. La mayor parte de la emisión quedó en poder del público y el resto en encajes bancarios.

Ahora bien, en lo que va del año, la base solo creció $322.773 millones, lo que no sería un número a ciegas tan inquietante en medio de la pandemia. Por eso hay que ver qué pasó. Los factores que explican la expansión de la base son el sector público, que recibió auxilio del BCRA por $1,05 billones ($312.000 M vía Adelantos y $740.000 M por Transferencia de utilidades), más $97.032 millones de colocaciones de los bancos en el BCRA (Pases) y otros $245.796 millones de pago de intereses de Leliq, etc. ¿Cómo absorbió el resto? Lo hizo, principalmente, mediante la colocación de Leliq por $847.461 millones, más la venta de divisas al sector privado por $33.335 millones y $2.891 millones al sector público, y vía depósitos oficiales en el BCRA por $186.941 millones. De modo que el stock de Leliq que ronda los $1,66 billones más otros $430.000 millones en Pases está incubando parte del futuro desafío.

Al respecto cabe señalar que hay una migración de fondos diarios entre Pases, Leliq y encajes bancarios que generan fuertes variaciones diarias en la base monetaria por lo que, como suele recomendar el economista Ricardo Arriazu, es mejor ver cuánto emitió el BCRA en función de su activo. Porque, al igual que está ocurriendo en EE.UU., la mayor parte de la emisión está quedando en los bancos y en menor medida en poder de la gente.

Hoy la gente tiene en su poder $1,27 billones y los bancos $197.311 millones en billetes y $663.383 millones en encajes. Pero esto es una parte de la historia. Ahora bien, no hay duda que el BCRA debe asistir al Tesoro en la pandemia, pero la experiencia argentina muestra que siempre que el déficit fiscal se financió con emisión, tarde o temprano hay que pensar en algo para absorber el exceso de pesos en circulación. Lo que ocurre es que todavía al BCRA le queda una larga maratón monetaria, basta con pensar que en lo que va del año ya el fisco acumula un déficit de más de $0,5 billón y a lo largo del último trimestre del año se registra como es tradicional más del 70% del déficit de todo el año. Antes de la pandemia los analistas esperaban un déficit anual de $300.000 a $450.000 millones y hoy lo proyectan entre $1,5 y $2 billones.

Si la única fuente de financiamiento es el BCRA es mejor anticiparse al día después. Porque además del stock de Leliq y Pases, se están acumulando muchos miles de millones en depósitos transaccionales, que rápidamente pueden buscar otro destino, compra de bienes o divisas. De ahí las advertencias de los analistas. Hay $2,1 billones en depósitos transaccionales en pesos (a la vista y en caja de ahorro) del sector privado, más otro $1,6 billón en plazos fijos. En medio de la cuarentena, la gente tiende a tener más dinero en efectivo del que tendría normalmente, pero además no tiene muchas chances de gastarlo, o sea de comprar bienes y servicios, de modo que acumula. Algunos hacen plazos fijos, otros van al mercado de cambios informal y/o a la compra de activos financieros.

Lo cierto es que, con una inflación que hoy está adormecida por la pandemia y la cuarentena, y con niveles de brechas cambiarias por demás excesivas, hay que sí o sí pensar en el día después. Afloran las experiencias de Martínez de Hoz con la famosa “cuenta de regulación monetaria”, el festival de bonos de consolidación de deudas de Alfonsín y lo más reciente el experimento de Sturzenegger con las Lebac. Todo es más déficit cuasifiscal. ¿O alguien está pensando en otras alternativas? Muchas no hay.

Fuente: Ámbito.

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